Axel Weber habia renunciado unos meses atras por el mismo motivo.
Jefe del Bundesbank (Banco Central Aleman) Jens Weidmann tambien se opone a la medida.
http://www.cnbc.com/id/44451534
2008-2009-2010-2011-Double dip-2012-Depresion 2013,soft reprise 2014,2015,2016, 2017,2018
«Les taux d'intérêt de la zone euro restent appropriés». C'est l'une des premières phrases de Jean-Claude Trichet, président de la Banque Centrale Européenne, lors de la conférence de presse à 14h30. Sans surprise, la BCE a décidé à l'unanimité de maintenir son princiipal taux directeur à 1%, son niveau de mai dernier. Un niveau historiquement bas qui devrait perdurer au moins un an. Entre octobre 2008 et mai dernier, le taux directeur, qui détermine les conditions de crédit, est passé de 4,25% à 1%.
Concernant les prévisions dans la zone Euro, Jean Claude trichet a adopté un ton rassurant. Selon ses propres termes, «l'économie en zone euro et ailleurs montre des signes croissants de stabilisation». Il a ajouté que «la période de forte contraction de l'économie a touché à sa fin». La BCE table sur une reprise «très progressive» de la conjoncture, même si «les incertitudes restent élevées».
A propos de l'infation, Jean Claude Trichet estime que les riques d'inflation restent «équilibrés». Il relève toutefois ses prévisions pour 2009 et 2010, en raison de la hausse des prix de l'énergie. En 2009, elle devrait se situerà +0,4%, contre +0,3% auparavant. En 2010, l'inflation devrait être plus importante, autour de +1,2%, contre +1% auparavant.
12:01Para Gran Bretaña, Francia y Alemania, no existe otra alternativa que mantener el estímulo extraordinario.
La crisis económica global no ha terminado y el desempleo subirá en los próximos meses, advirtieron los líderes de Gran Bretaña, Francia y Alemania, antes de un encuentro de ministros del G-20 que se celebra en Londres este fin de semana.
En una carta a sus colegas de la Unión Europea (UE), los jefes de Estado de las tres mayores economías de Europa dijeron que no hay otra alternativa que mantener el estímulo extraordinario por ahora, pero que se deberían hacer planes para, eventualmente, retirarlo en forma coordinada.
“Debemos ser cuidadosos y evitar que se establezca la base de nuevos desequilibrios globales”, escribieron el primer ministro británico Gordon Brown, el presidente francés Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel.
“Por lo tanto, debemos trabajar en estrategias de salida que serán implementadas en forma coordinada tan pronto como haya terminado la crisis”, agregaron.
En momentos en que sigue la indignación pública por los excesos del sector financiero, y que el desempleo continúa en ascenso, los líderes también dijeron que los bancos no deben volver a actuar como antes y tendrán que limitar la conducta riesgosa y la cultura de grandes bonos para ejecutivos.
La cumbre de líderes del G-20 en Pittsburgh, escribieron, también debería resultar en normas vinculantes para limitar los bonos excesivos, aunque no había ninguna mención explícita a algún tipo de impuesto adicional, una idea que los franceses ya han considerado en el pasado.
“Nuestros ciudadanos están profundamente perturbados por el resurgimiento de prácticas repudiables, pese a que se ha movilizado dinero de los contribuyentes para apoyar al sector financiero en lo peor de la crisis”, dijo la carta.
Dijeron que los bonos de los bancos deberían ser diferidos a lo largo del tiempo para desalentar el cortoplacismo y estar sujetos a su retención en caso de que las cosas empeoren.
También pidieron a sus ministros de Finanzas, que se reunirán en Londres, que evalúen la posibilidad de reforzar la regulación de bancos sistémicamente importantes y la forma en la que estas instituciones pueden ser liquidadas en caso de ser necesario, sin alterar el sistema financiero.
SALIENDO DEL HUECO
Más temprano en el día, las nuevas proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mostraron que la recesión global está llegando a su fin más rápido de lo estimado pocos meses atrás y que ya podría haber culminado.
El jefe del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dijo también que veía crecientes señales de una estabilización en la recesión en momentos en que el BCE elevó sus pronósticos para la economía después de mantener sus tasas de interés sin cambios a un récord mínimo de 1.0% el jueves.
Los encargados de las políticas monetarias se han visto sorprendidos por los datos mejores de lo esperado en el segundo trimestre, particularmente en la zona euro. Pero aún temen que cualquier recuperación sea moderada y que podría tomar años para que la producción vuelva a la normalidad.
Prueba de ello es que el PIB alemán durante el segundo trimestre fue un 5.9% menor al del año pasado, mientras que en Gran Bretaña el dato tuvo una caída de 5.5% respecto al mismo período del 2008.
“Los mercados laborales sufrirán las consecuencias de la baja utilización de la capacidad de producción durante los próximos meses”, escribieron los líderes de los tres países europeos.
“Debemos enviar un mensaje en conjunto en Pittsburgh respecto a que estamos total y firmemente resueltos a implementar nuestros planes de estímulo”, dijeron.
Estados Unidos tiene un discurso similar. “Hemos avanzado un largo camino. Aún tenemos un largo recorrido por delante”, dijo Timothy Geithner, secretario del Tesoro, la tarde del miércoles.
Geithner viajará a Londres para participar en la reunión de ministros de Finanzas del G-20 el viernes y sábado, presidida por el ministro de Finanzas británico, Alistair Darling, que sentará las bases para la cumbre de Pittsburgh más adelante este mes.
El BCE revisa drásticamente a la baja sus previsiones de crecimiento para 2009 y 2010
Trichet pronostica una contracción del PIB en 2009 de entre el 5,1 y el 4,1%, frente a la media del 2,7% prevista en marzo | La entidad mantiene los tipos de interés en el 1 por ciento | El BCE comprará directamente bonos garantizados por valor de 60.000 millones de euros
04/06/2009| Actualizada a las 16:52h | Economía
Fráncfort (Alemania). (EFE).- El Banco Central Europeo (BCE) revisó drásticamente a la baja sus previsiones de crecimiento para 2009 y 2010 en la zona del euro debido a la fuerte contracción sufrida en el primer trimestre de este año a la vez que decidió mantener los tipos de interés en el 1 por ciento, un nivel históricamente bajo para hacer frente a la peor recesión económica desde la Segunda Guerra Mundial.
MÁS INFORMACIÓN
A FONDO
Crisis económica
* El BCE comprará directamente cédulas hipotecarias para impulsar el crédito
* El BCE baja los tipos de interés y comprará cédulas hipotecarias por valor de 60.000 millones de euros
* Trichet deja la puerta abierta a nuevas bajadas de los tipos tras dejarlos en mínimos históricos
* Trichet no descarta más descensos de tipos tras dejarlos en el 1,5%, el nivel más bajo de la historia del euro
* El BCE baja los tipos de interés hasta el 2% y Trichet insinúa que no volverá a tocarlos hasta marzo
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, dijo en rueda de prensa que la entidad pronostica ahora una contracción del Producto Interior Bruto (PIB) en 2009 de entre el 5,1 y el 4,1 por ciento, frente a la media del 2,7 por ciento prevista en marzo.
El banco europeo había pronosticado en marzo un estancamiento de la actividad económica del área euro en 2010 y ahora considera que oscilará entre una caída del 1 por ciento y un aumento del 0,4 por ciento.
Trichet se mostró confiado en que la economía de la zona del euro presentará tasas de crecimiento positivas a partir de mediados de 2010 y contempló la posibilidad de bajar más las tasas si es necesario pero consideró que el nivel es adecuado de momento.
El presidente del BCE recordó que la actividad económica de los países que comparten el euro se contrajo en el primer trimestre del año un 2,5 por ciento interanual.
Revisión a la baja de la inflación
Además, el BCE revisó a la baja sus pronósticos de inflación debido a la debilidad de la actividad económica y la caída de los precios de las materias primas.
El BCE prevé una tasa de inflación para 2009 de entre el 0,1 y el 0,5 por ciento en 2009 y de entre el 0,6 y el 1,4 por ciento en 2010.
En marzo, la entidad monetaria europea había previsto una tasa de inflación en 2009 media del 0,4 por ciento. Respecto a las cifras de marzo para 2010 las proyecciones apenas han sido modificadas.
El BCE considera que actualmente existe estabilidad de precios a medio plazo, algo que define como una tasa de inflación cercana pero siempre por debajo de 2 por ciento.
El BCE comprará directamente bonos garantizados por valor de 60.000 millones de euros
Trichet anunció que el BCE comprará bonos garantizados por un volumen de 60.000 millones de euros directamente en el mercado primario, es decir nuevas emisiones, y en el secundario, con la adquisición de cédulas hipotecarias ya existentes. El presidente del BCE aseguró que el Consejo de Gobierno tomó la decisión por unanimidad y que puede que la compra se concentre en bonos garantizados con vencimiento entre 3 y 10 años.
El Banco de Inglaterra también mantuvo los tipos de interés en el 0,5 por ciento y el Banco Central de Rusia los bajó en medio punto hasta el 11,5 por ciento.
El BCE ha recortado su tasa rectora en 3,25 puntos porcentuales desde octubre del pasado año, mientras el Banco de Inglaterra lo ha hecho en 4,5 puntos porcentuales.
En EEUU los tipos se sitúan actualmente entre el 0 y el 0,25 por ciento y en Japón en el 0,1 por ciento.
Muchos expertos consideran poco probable que el BCE acometa nuevos recortes del precio del dinero para la zona del euro en los próximos meses y prevén que se mantendrá en el 1 por ciento durante algún tiempo.
Siete descensos de tipos desde octubre
Desde comienzos de octubre de 2008 el banco europeo ha recortado el precio del dinero en siete ocasiones hasta totalizar 3,25 puntos porcentuales, con lo que la tasa ha pasado del 4,25 por ciento de comienzos de octubre al 1 por ciento actual. Este ciclo de descensos que el BCE inició en octubre del pasado año buscaba impulsar el crecimiento económico y contribuir a la estabilización de los mercados financieros.
Esta tasa ha oscilado en sus diez años de vida entre el máximo de octubre de 2000, cuando el BCE la situó en el 4,75 por ciento, y el mínimo actual.
Así en 2009 el BCE ha bajado los tipos en cuatro ocasiones y los ha mantenido en dos en su compromiso de aportar liquidez al sistema financiero europeo.
Desde junio de 2003 hasta octubre del año pasado el BCE había mantenido una firme política monetaria de lucha contra la inflación y en seis años no recortó ni una sola vez los tipos.
El pasado octubre, la quiebra de Lehman Brothers supuso un punto de inflexión en la política del BCE que, en una acción coordinada con la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos de Europa y América del Norte, recortó la tasa en 50 puntos básicos, desde el 4,25 al 3,75 por ciento.
En noviembre la rebaja fue también del 0,50 por ciento, y en diciembre el organismo decidió reducir los tipos básicos de interés en 75 puntos básicos, hasta el 2,50 por ciento.
En su reunión de febrero, el regulador no tocó los tipos, que había situado en enero en el 2 por ciento, aunque en marzo sí se produjo una nueva bajada, al 1,50 por ciento.
A esta bajada siguieron otras dos, en abril y mayo de 25 puntos porcentuales cada una, hasta el 1 por ciento.
Following are excerpts from a symposium on the economic crisis presented by The New York Review of Books and PEN World Voices at the Metropolitan Museum of Art on April 30. The participants were former senator Bill Bradley, Niall Ferguson, Paul Krugman, Nouriel Roubini, George Soros, and Robin Wells, with Jeff Madrick as moderator.
—The Editors
Jeff Madrick: It was six months ago now that the Lehman debacle occurred, that AIG was rescued, that Bank of America bought Merrill Lynch; it was about six months ago that the TARP funds started being distributed. The economy was doing fairly poorly in much of 2008, and then fell off a cliff in the last quarter of 2008 and into 2009, shrinking at a 6 percent annual rate—an extraordinary drop in our national income. It is now by some very important measures the worst economic recession in the post–World War II era. Employment has dropped faster than ever before in this space of time.
We have a three-front problem: a housing market that went crazy as the housing bubble burst; a credit crisis, the most severe we've known since the early 1930s; and now a sharp drop in demand for goods and services and capital investment, leading to a severe recession. What gives us the jitters is that all of these are related. We have seen some deceleration in the rate of economic decline, and many people are saying that "green shoots" are showing. What is the actual state of the economy, and do we need a serious mid-course correction on the part of the Obama administration?
Bill Bradley: How far are we along in a recovery? When the market price of Citicorp drops from 60 to 1, and then comes back to 3, I don't think that's a recovery. Warren Buffett buys Goldman Sachs, and after he buys, the price drops 45 to 50 percent, and if he's going to break even on the investment he's got to earn 9 percent for the next twelve years, I don't think that's a recovery. The administration has put in place measures that, if they were to work, could offer some hope.
What I'd like to suggest is that if they don't work, there's an alternative. The national government has now made about $12.7 trillion in guarantees and commitments to the US financial sector, and we've already spent a little over $4 trillion in this crisis. Some institutions such as Citicorp, for example, received about $60 billion in direct assistance, and $340 billion in guarantees. So US taxpayers are into Citicorp for around $400 billion. If we look out to June, July, and if we see that the PPIP [Public-Private Investment Program, created by Treasury Secretary Timothy Geithner] is not succeeding, that the bank assets aren't being bought at levels that they should be bought from the books of banks, then there is an alternative.
Think back to Citicorp. I looked at the ticker today: the market capitalization of Citicorp is $17 billion. So the government could buy Citicorp for a fraction of what we've already obligated the taxpayer for. And in buying Citicorp, as an example—there could be one or two others—the government would announce in four to six months that it is going to sell the good assets of the bank back to the public. If the government bought Citicorp for, let's say, $20 billion, what would it be worth if the government sold the good assets back to the public? Surely, several times what it paid for it.
I don't mean selling these assets to hedge funds, although they can participate; but I would propose offering them to any American who wants to invest in this good bank the opportunity to do so.
The prospect of that happening would bring very strong, positive influence on the development of the whole economy. And what would the government then be left with? The bad bank—that is, the bad assets that we're going through hoops now to try to get off the bank books. Instead the government would have those assets and it could take fifteen to twenty years to clean them up. So I say I would like to see the existing program work. But if it doesn't work, there is an alternative, and it's an alternative in the long run in which the average guy in America could participate.
Niall Ferguson: This is the end of the age of leverage, which began, I guess, in the late 1970s, and saw an explosive rise in the ratio of debt to gross domestic product, not only in this country, but in many, many other countries. Once you end up with public and private debts in excess of three and a half times the size of your annual output, you are Argentina. You know, it's funny that people refer all the time back to the collapse of Lehman last September. Let's remember that this crisis actually began in June 2007. It fully became clear in August of 2007 that major financial institutions were almost certainly on the brink of insolvency to anybody who bothered to think about the impact of subprime mortgage defaults on their balance sheets.
But we were in denial. And we stayed in denial until September, more than a year later, of last year. Then we had the breakdown. Notice how psychological terms are very helpful when economics fails as a discipline. After the breakdown, we came out of denial and we realized that probably more than one major bank was insolvent. Then in September and October the world went into shock. It was deeply traumatic.
Now we're in the therapy phase. And what therapy are we using? Well, it's very interesting because we're using two quite contradictory courses of therapy. One is the prescription of Dr. Friedman—Milton Friedman, that is —which is being administered by the Federal Reserve: massive injections of liquidity to avert the kind of banking crisis that caused the Great Depression of the early 1930s. I'm fine with that. That's the right thing to do. But there is another course of therapy that is simultaneously being administered, which is the therapy prescribed by Dr. Keynes—John Maynard Keynes—and that therapy involves the running of massive fiscal deficits in excess of 12 percent of gross domestic product this year, and the issuance therefore of vast quantities of freshly minted bonds.
There is a clear contradiction between these two policies, and we're trying to have it both ways. You can't be a monetarist and a Keynesian simultaneously—at least I can't see how you can, because if the aim of the monetarist policy is to keep interest rates down, to keep liquidity high, the effect of the Keynesian policy must be to drive interest rates up.
After all, $1.75 trillion is an awful lot of freshly minted treasuries to land on the bond market at a time of recession, and I still don't quite know who is going to buy them. It's certainly not going to be the Chinese. That worked fine in the good times, but what I call "Chimerica," the marriage between China and America, is coming to an end. Maybe it's going to end in a messy divorce.
No, the problem is that only the Fed can buy these freshly minted treasuries, and there is going to be, I predict, in the weeks and months ahead, a very painful tug-of-war between our monetary policy and our fiscal policy as the markets realize just what a vast quantity of bonds are going to have to be absorbed by the financial system this year. That will tend to drive the price of the bonds down, and drive up interest rates, which will also have an effect on mortgage rates—the precise opposite of what Ben Bernanke is trying to achieve at the Fed.
One final thought: Let's not think of this as a purely American phenomenon. This is a crisis of the global economy. I'd go so far as to say it's a crisis of globalization itself. The US economy is not going to contract the most this year, even if the worst projections at the International Monetary Fund turn out to be right; a 2.6 percent contraction is far, far less than the shock already being inflicted on Japan, on South Korea, on Taiwan, to say nothing of the shock being inflicted on Europe. Germany is contracting at something close to 5 or 6 percent. So we are faced not just with a problem to be dealt with by American policy, we are faced with a crisis of global proportions, and it's far from clear to me that the prescriptions of Dr. Friedman and Dr. Keynes together can solve that massive global crisis.
Paul Krugman: Let me respond to that a bit. Let's think about what is actually happening to the global economy right now. On the one side there has been an abrupt realization by many people that they have too much debt, that they are not as rich as they thought. US households have seen their net worth decline abruptly by $13 trillion, and there are similar blows occurring around the world. So the people, individual households, want to save again. The United States has gone from approximately a zero savings rate two years ago up to about 4 percent right now, which is still below historical norms; but suddenly saving is occurring.
That saving ought to be translated into investment, but the investment demand is not there. Housing is flat on its back because it was overbuilt; housing bubbles collapsed not only in the United States, but across much of Europe. Many businesses cannot get access to capital because of the breakdown of the financial system. But even those that do have access to capital don't want to invest because consumer demand is not there. Between the housing bust and the sudden decision of consumers to save, after all, we have a world with lots of excess capacity. The GDP report that just came out says that business-fixed investment, non-residential fixed investment, essentially business investment, is falling at a 40 percent annual rate.
This causes a problem. There are lots of people who want to save, creating a vast increase in savings, not only in the US but around the world, combined with a sharp decline in the amount that the private sector is willing to invest, even at a zero interest rate, or rather even at a zero interest rate for US government debt, which is what the Federal Reserve has the most direct impact on.
One way to think about the global crisis is a vast excess of desired savings over willing investment. We have a global savings glut. Another way to say it is we have a global shortage of demand. Those are equivalent ways of saying the same thing. So we have this global savings glut, which is why there is, in fact, no upward pressure on interest rates. There are more savings than we know what to do with. If we ask the question "Where will the savings come from to finance the large US government deficits?," the answer is "From ourselves." The Chinese are not contributing at all.
Those extra savings are, in effect, the savings that America has wanted to make anyway, but that US business is not willing to invest under current conditions. That is the way Keynesian policy works in the short run. It takes excess desired savings and translates them into some kind of spending. If the private sector won't do it, the government will. There is actually no contradiction between the Federal Reserve's actions and the actions of the US government with a fiscal stimulus. It's very much necessary to do both. By buying a lot of private securities, the Federal Reserve is essentially going out there and playing the role that the private banking system is no longer playing properly; by engaging in investment, the federal government is playing the role that businesses are not now willing to play. All that debt-financed spending on infrastructure by the Obama administration is basically filling the hole left by the collapse in business investment in the United States. There is not an excess demand for savings that is going to drive up interest rates. The only thing that might drive up interest rates—and this is a real concern—is that people may grow dubious about the financial solvency of governments.
Now, the great concern I have is that although we understand these things fairly well, there are thirty-eight Republican senators who say that the answer for the crisis is another round of Bush-style tax cuts that will reduce revenues by $3 trillion over the next decade.
This crisis has been so large and the political process has been so sluggish that the difficulties have been greater than expected. And yes, there are some green shoots. Things are getting worse more slowly, but we have not managed to head off a crisis that could turn out to be self-reinforcing, and leave us in this trap for many, many years.
Nouriel Roubini: It's pretty clear by now that this is the worst financial crisis, economic crisis and recession since the Great Depression. A number of us were worrying about it a while ago. At this point it's becoming conventional wisdom.
The good news is probably that six months ago there was a risk of a near depression, but we have seen very aggressive actions by US policymakers, and around the world. I think the policymakers finally looked into the abyss: they saw that the economy was contracting at a rate of 6 percent–plus in the US and around the world, and decided to use almost all of the weapons in their arsenals. Because of that I think that the risk of a near depression has been somewhat reduced. I don't think that there is zero probability, but most likely we are not going to end up in a near depression.
However, the consensus is now becoming optimistic again and says that we are going to go from minus 6 percent growth to positive growth in the second half of this year, meaning that the recession is going to be over by June. By the fourth quarter of 2009, the consensus estimates that growth is going to be positive, by 2 percent, and next year more than 2 percent. Now, compared to that new consensus among macro forecasters, who got it wrong in the past, my views are much more bearish.
I would agree that the rate of economic contraction is slowing down. But we're still contracting at a pretty fast rate. I see the economy contracting all the way through the end of the year, going from minus 6 to minus 2, not plus 2. And next year the growth of the economy is going to be very slow, 0.5 percent as opposed to the 2 percent–plus predicted by the consensus. Also, the unemployment rate this year is going to be above 10 percent, and is likely to be close to 11 percent next year. Thus, next year is still going to feel like a recession, even if we're technically out of the recession.
The outlook for Europe and Japan, both this year and next year, is even worse. Most of the advanced economies are going to do worse than the United States for a number of reasons, including structural factors in Japan and weak policy response in the case of the Euro zone.
The problems of the financial system are severe. Many banks are still insolvent. If you don't want to end up like Japan with zombie banks, it's better, as Bill Bradley suggested, to do what Sweden did: take over the insolvent banks, clean them up, separate good and bad assets, and sell them back in short order to the private sector.
Now, on the question of policy responses, there is no inconsistency between monetary easing and fiscal easing. Both of them should be stimulating demand, and the monetary easing should be leading also to restoration of credit. Of course, in a situation in which the economy is suffering not just from a lack of liquidity but also problems of solvency and a lack of credit, traditional monetary policy doesn't work as well. You also have to take unconventional monetary actions, and you have to fix the banks. And we need a fiscal stimulus because every component of our economy is sharply falling: consumption, residential investment, nonresidential construction, capital spending, inventories, exports. The only thing that can go up and sustain the economy for the time being is the fiscal spending of the government.
However, fiscal policy cannot resolve problems of credit, and it is not without cost. Over the next few years it's going to add about $9 trillion to the US public debt. Niall Ferguson said it's the end of the age of leverage. It's not really. There is not deleveraging. We have all the liabilities of the household sector, of the banks and financial institutions, of the corporate sectors; and now we've decided to socialize these bad debts and to put them on the balance sheet of the government. That's why the public debt is rising. Instead, when you have an excessive debt problem, you have to convert such debt into equity. That's what you do with corporate restructuring—it converts unsecured debt into equity. That's what you should do with the banks: induce the unsecured creditors to convert their claims into equity. You could do the same thing with the housing market. But we're not doing the debt-into-equity conversion. What we're doing is piling public debt on top of private debt to socialize the losses; and at some point the back of some governments' balance sheet is going to break, and if that happens, it's going to be a disaster. So we need fiscal stimulus in the short run, but we have to worry about the long-run fiscal sustainability, too.
George Soros: There are two features that I think deserve to be pointed out. One is that the financial system as we know it actually collapsed. After the bankruptcy of Lehman Brothers on September 15, the financial system really ceased to function. It had to be put on artificial life support. At the same time, the financial shock had a tremendous effect on the real economy, and the real economy went into a free fall, and that was global.
The other feature is that the financial system collapsed of its own weight. That contradicted the prevailing view about financial markets, namely that they tend toward equilibrium, and that equilibrium is disturbed by extraneous forces, outside shocks. Those disturbances were supposed to occur in a random fashion. Markets were seen basically as self-correcting. That paradigm has proven to be false. So we are dealing not only with the collapse of a financial system, but also with the collapse of a worldview.
That's the situation that President Obama inherited. He's faced with two objectives. One, he must arrest the collapse and, if possible, reverse it. Second, he has to reconstruct the financial system because it cannot be restored to what it was. This is a new situation. When people see this crisis as being the same as previous financial crises, they're making a mistake.
The interesting thing is that what needs to be done in the short term is almost exactly the opposite of what needs to be done in the long term. Obviously the problem was excessive leverage. But when you have a collapse of credit there's only one source of credit that is still credible, and that's the state: the Federal Reserve and the Treasury. Then you have actually to inject a lot more leverage and money into the economy; you have to print money as fast as you can, expand the balance sheet of the Federal Reserve, increase the national debt. And that is, in fact, what has been done, which is the right thing to do. But then once this policy is successful, you have to rein in the money supply as fast as you can.
I would say that policy has generally lagged behind events. We were behind the curve. Now that the free fall is moderating, and the collapse has more or less occurred, I think there is hope that policy will, in fact, catch up with events. The outcome of the stress test of the banks will be important, because that's basically where the policy has been lagging behind—in recapitalizing the banks. And that's where most of the confusion comes from.
Robin Wells: I want to go back to what Paul said about the global savings glut. The global savings glut is what drove interest rates down to historically low levels. Housing is very sensitive to the interest rate, and therefore a housing bubble was practically foreordained by an extended period of low interest rates. But you'll also notice that the bubble in housing hasn't occurred just in the United States, it's also occurred in Spain, Eastern Europe, and the UK; it's been in Ireland, it's been in Iceland. In order to prevent us from reexperiencing this catastrophe in another, say, ten years, we need to look at the origins of the global savings glut. Yes, there are some differences in how the bubbles were actually manifested in the different countries, and those manifestations are important; but let's look for a moment at the global savings glut in its entirety.
I think this story starts really in the Eighties. During the Reagan years, we experienced chronic fiscal deficits, and we began to abdicate our responsibility to raise tax revenue that could sustainably finance government. In order to do that, we had to borrow, and who did we borrow from? We borrowed from countries that were running persistent trade surpluses. And as we continued to run these deficits with these countries, there grew to be a symbiotic relationship, as Niall Ferguson says, this Chimerica.
But it was on several different fronts. There were the net exporters, such as China, Japan, and Germany, and the net importers of capital, the largest, of course, being the United States. This import of capital allowed us to consistently live beyond our means, first by running fiscal deficits, not raising enough tax revenue to finance the government, and then also through, ultimately, the leverage that we used in housing, and in commercial real estate, and in leverage buyouts. And this continued; it grew because there was no point anywhere along the line at which anyone would say "halt."
The persistent imbalances led us to pretend that we could keep borrowing without having sufficient tax revenue to pay for the government. And if your house prices are rising, if the stock market is going up—which of course is going to happen if you have cheap money—it puffs up the value of the assets, and disguises a lot of other structural problems such as rising inequality and corruption.
With this inflow of capital from abroad, the financial sector in the United States also became larger and larger relative to the rest of the economy, with GDP tilted disproportionately toward the financial sector.
How do we start to get out of this? In many ways we're almost adverse to bringing up the situation in which we find ourselves with the net exporting countries. I thought it was quite interesting a few weeks ago when many Chinese officials were saying that it was proper, and it was good economically, that the US continue to run persistent trade imbalances with China, that the Chinese yuan did not need to be appreciated, that we should continue doing the things we always have, and that the US should make sure that the value of Chinese assets were not diminished by any change in the value of the dollar. It should have been clear that this was not a sustainable relationship, but no one was willing to say that.
So I think we're going to have to address these chronic global trade imbalances. You might very well see a shift toward more protectionism. We're going to have to actually do something about raising taxes so that we can sustain government from our own resources rather than depending upon borrowing abroad. And we're going to have to start stepping back into our former role, one that we abdicated, as managers and guardians in the global economy.
J.M.: I think most people think the US government did what it had to in adopting a serious stimulus, despite the debt. Niall, why don't you respond to the comments, and then we'll have a little discussion on that.
N.F.: Well, if you listened carefully to what Paul Krugman said, he actually agreed with me. Because what he said was that everything is just fine as long as the financial credibility of the United States isn't called into question, but my point is that it will be called into question. Of course it will. According to the administration's crazily optimistic forecast for a recovery, it's going to be a 3 percent growth rate next year, 4 percent the year after that, 4.6 percent the year after that. If you believe those numbers, you'll believe absolutely anything, but they are there in the administration's budget document. Even if those numbers turn out to be true, the federal debt will rise over the next five to ten years to around 100 percent of gross domestic product.
But since those numbers are clearly wrong, and the trend growth rate of the US will be much closer to 1 percent than to 4, it seems reasonable to anticipate a much more rapid explosion of federal debt to somewhere in the region of 140 or 150 percent of gross domestic product. Even if the private savings rate rebounded to its highest point in the postwar period, it would still account for no more than 5 percent of gross domestic product. But this year's deficit, as I said earlier, is likely to be north of 12 percent of gross domestic product. So it doesn't quite add up.
The Fed has committed itself to buying $300 billion worth of treasuries this year, but clearly it will have to buy a great many more than that. Remember, $1.7 trillion or so are coming onto the market. And you assume that the credibility of the United States in the eyes of Americans, as well as foreign investors, is going to withstand this? At some point the United States does start to look like a Latin American economy, not only to people abroad but maybe to people at home. If the Fed's balance sheet explodes to up to $3 or $4 trillion, who knows how big it could get. At what point do people stop believing in the US dollar as a reserve currency, or even as a store of value for their own savings?
J.M.: Let's allow Paul and others to respond.
P.K.: The essence of this kind of recession is precisely that the amount that collectively we want to save is greater than the amount that collectively we want to invest. That is the problem. You can't get around that.
There is a very different question, which is the long-run solvency of the US government, and I do worry about that. I would disagree very much with Niall about those numbers, but this is a factor that should be taken into account. We are currently in debt about 60 percent of GDP. We have in the past been as high as 100 percent of GDP at the end of World War II without having a crisis, but your ability to go that high does depend upon people's belief that you will behave responsibly, and that is somewhat in question. I hope it is less in question than it was in the past, now that we've had some regime changes, but it is a problem.
N.R.: I think that the debate here is about what needs to be done in the short term versus the long term. The lesson of the Great Depression is pretty clear: it started with the stock market crash of 1929, and it actually became the Great Depression by 1933 for four reasons. One, we didn't believe in a counter-cyclical monetary policy. The money supply contracted rather than being eased. Interest rates were not falling, and that made the credit crunch worse. Two, nobody believed in counter-cyclical fiscal policy. The general theory of Keynes was written only in 1936; in the early 1930s, the government was raising taxes and cutting spending in order to maintain a balanced budget. That made the recession even more severe.
Three, there was a belief that banks should be allowed to collapse. Thousands of them collapsed, the credit crunch became even worse. And four, by 1933, 75 percent of households had defaulted on their mortgages; they couldn't pay them. So a stock market crash became a Great Depression. Then you add currency wars internationally, trade wars, protectionism, and capital controls; then you had default by countries and the rise of totalitarian regimens in Germany and in Italy, in Japan, and Spain, and we ended up in World War II. So those are the consequences of not taking the right policy actions in the short run.
I agree, however, that we have to worry about the long run. If we're going to finance budget deficits by printing money, we may have high inflation, even risk of hyperinflation in some countries. That's what happened in Germany in the 1920s during the Weimar Republic. We are having large budget deficits and increasing the public debt, we don't know whether it's going to be $5 trillion or $10 trillion of more debt. But there are only a few ways of resolving that debt problem: either you default on it as countries like Argentina did; or you use the inflation tax to wipe out the real value of the debt; or you have to raise taxes and cut government spending. And given the size of the deficits, over time that's going to be a painful political choice to make. So we need the stimulus in the short run, but we need to restore medium-term fiscal sustainability.
G.S.: Let's face it, for twenty-five years we have been consuming more than we have been producing. This living beyond our means accumulated mainly in the housing sector and the financial sector, and now those liabilities are being nationalized. It's a bit unfortunate that so far we have only nationalized the liabilities of the banks, and not their assets. I think it's right that we are extending a government credit to replace the collapsing credit, and we are currently in a deflationary situation. When the flow of credit restarts, suddenly there will be a flip-flop where the fear of deflation will be replaced by the fear of inflation. The pressure for interest rates to rise will be very, very strong, and the rise in interest rates could choke off the recovery. And so we are facing a period of stop-go, or stagflation similar to but more severe than what we faced in the Seventies. But that is a favorable outcome compared to what would have happened if we hadn't done what we are doing.
About regulation, we have to start by recognizing that the prevailing view is false, that markets actually are bubble-prone. They create bubbles. Therefore, they have to be regulated. The authorities have to accept responsibility for preventing asset bubbles from growing too big. They've expressly rejected that, saying that if the markets don't know, how can the regulators know? And, of course, they can't. They're bound to be wrong, but they get feedback from the market, and then they can make adjustments. Now, it is not enough to regulate the money supply. You have to regulate credit. And that means using tools that have largely fallen into disuse. Of course you have margin requirements, minimum capital requirements; but you actually have to vary them to counteract the prevailing mood of the market, because markets do have moods. It should be recognized that exuberance actually is quite rational. When I see a bubble beginning, forming, I jump on it because that's how I make money. So it's perfectly rational.
It's the job of the regulators to regulate. However, we should try not to go overboard. While markets are imperfect, regulators are even more imperfect: not only are they human, they're also bureaucratic and subject to political influences. So we want to keep regulation to a minimum, but we have to recognize that markets are inherently unstable.
N.R.: On this question of regulation, of course, we go into cycles, you know. We had the Great Depression, and then we imposed many actually useful regulations, both on the financial system and on the real economy. Some of them became excessive, and even before Reagan and Thatcher, Jimmy Carter started deregulating some parts of the economy. Eventually policy makers started believing that self-regulation is best; but that means no regulation. We believed in market discipline; but there is no discipline when there is irrational exuberance. We relied on internal risk management models; but nobody listened to risk managers when the risk takers were making all the profits in the banks; and we relied on rating agencies which had massive conflicts of interest since they were being paid by those that they were supposed to be rating. So the entire model of self-regulation and market discipline now has collapsed.
We have to go to a world where there is greater prudential regulation and supervision of the financial system. I think the challenge for the US economy is, can we grow without excessive credit and leverage? Can we grow in a more sustainable way? And what are going to be the sectors of the economy that give us sustainable, long-term growth? I think that's an open question.
P.K.: I think there are two big structural changes that we'd want to see. One is we need to reduce the role of the financial sector in the economy. We went from an economy in which about 4 percent of GDP came from the financial sector to an economy in which 8 percent of GDP come from the financial sector, and in which at its peak 41 percent of profits were being earned by the financial sector. And there is no reason to believe that anything productive happened as a result of all of that. These extremely highly compensated bankers were essentially just finding new ways to offload risks on to other people.
As I've written, we need a boring banking sector again. All of this high finance has turned out to be just destructive, and that's partly a matter of regulation. But in the political economy there was also a vicious circle. Because as the financial sector got increasingly bloated its political clout also grew. So, in fact, deregulation bred bloated finance, which bred more deregulation, which bred this monster that ate the world economy.
The other thing not to miss is the importance of a strong social safety net. By most accounts, most projections say that the European Union is going to have a somewhat deeper recession this year than the United States. So in terms of macromanagement, they're actually doing a poor job, and there are various reasons for that: the European Central Bank is too conservative, Europeans have been too slow to do fiscal stimulus. But the human suffering is going to be much greater on this side of the Atlantic because Europeans don't lose their health care when they lose their jobs. They don't find themselves with essentially no support once their trivial unemployment check has fallen off. We have nothing underneath. When Americans lose their jobs, they fall into the abyss. That does not happen in other advanced countries, it does not happen, I want to say, in civilized countries.
And there are people who say we should not be worrying about things like universal health care in the crisis, we need to solve the crisis. But this is exactly the time when the importance of having a decent social safety net is driven home to everybody, which makes it a very good time to actually move ahead on these other things.
N.F.: Well, I tell you what, I feel depressed after what I've heard tonight. We are now contemplating a massive expansion of the state to substitute for the private sector because that's the only thing Paul thinks will deliver growth. We're going to reregulate the markets, we're going to go back to those good old days. Where were you in the 1970s when all these wonderful regulations were in place? I don't remember that going too smoothly. But what else are we going to do? We're going to print money. Almost limitlessly we'll print money. That's going to be fine, too. And when we're done with that, we're going to raise taxes. What a fabulous package we have in store for us. You know, back in late 2007, I was asked what my big concern was, and I said, "My concern is that we're going to get the 1970s for fear of the 1930s." It's very easy to forget, in your iron indignation at the failure of the market, where the true mainsprings of economic growth lie. The lesson of economic history is very clear. Economic growth does not come from state-led infrastructure investment. It comes from technological innovation, and gains in productivity, and these things come from the private sector, not from the state.
B.B.: As we look at the future, we also have to look at the mistakes policymakers made in the last ten years. It's not news that people are greedy. But we made conscious decisions not to put limits on that natural human impulse. What were the mistakes? In 1999, we allowed investment banks, banks, insurance companies to combine: we eliminated the Glass-Steagall Act, which prohibited commercial banks from operating as investment banks. Why was Glass-Steagall put into law? Because the last time we didn't limit greed we got into trouble, the Great Depression.
The second mistake was in 1999, the explicit decision by the Clinton administration and Congress not to regulate derivatives, in particular credit default swaps. In 2002 they were worth $1 trillion and today they're worth $33 trillion, and that decision not to regulate derivatives created the following sequence: you have mortgages; then a thousand mortgages are packaged and sold as a mortgage-backed security; a thousand mortgage-backed securities are packaged and sold as a collateral debt obligation [CDOs]; then a thousand collateral debt obligations are packaged and sold as a CDO squared; and insuring each one of those bundles are credit default swaps, which are a part of that $33 trillion. And our government deliberately decided not to regulate this chain of investments.
One result was that the 374 people in the London office of AIG who were responsible for AIG derivatives destroyed a company that had 116,000 employees in 120 countries. Why? Because there was no regulation at all.
The third decision was in 2004. The SEC allowed banks to go from 10 to 1 leverage to 30 to 1 leverage. And guess what? Once they were allowed to do it, they did it. So if we're going to look at the future, we might think of undoing those three mistakes.
Finally, we might want to remember that the chairman of the Federal Reserve is supposed to remove the punch bowl from the party when the party gets out of control. And that did not happen in the Greenspan years. The opposite happened.
Ver
voire
http://www.lemonde.fr/economie/article/2009/05/16/la-cacophonie-publique-des-banquiers-de-la-bce_1194048_3234.html#ens_id=1141592
THE 19th century was dominated by the British Empire, the 20th century by the United States. We may now be entering the Asian century, dominated by a rising China and its currency. While the dollar’s status as the major reserve currency will not vanish overnight, we can no longer take it for granted. Sooner than we think, the dollar may be challenged by other currencies, most likely the Chinese renminbi. This would have serious costs for America, as our ability to finance our budget and trade deficits cheaply would disappear.
Traditionally, empires that hold the global reserve currency are also net foreign creditors and net lenders. The British Empire declined — and the pound lost its status as the main global reserve currency — when Britain became a net debtor and a net borrower in World War II. Today, the United States is in a similar position. It is running huge budget and trade deficits, and is relying on the kindness of restless foreign creditors who are starting to feel uneasy about accumulating even more dollar assets. The resulting downfall of the dollar may be only a matter of time.
But what could replace it? The British pound, the Japanese yen and the Swiss franc remain minor reserve currencies, as those countries are not major powers. Gold is still a barbaric relic whose value rises only when inflation is high. The euro is hobbled by concerns about the long-term viability of the European Monetary Union. That leaves the renminbi.
China is a creditor country with large current account surpluses, a small budget deficit, much lower public debt as a share of G.D.P. than the United States, and solid growth. And it is already taking steps toward challenging the supremacy of the dollar. Beijing has called for a new international reserve currency in the form of the International Monetary Fund’s special drawing rights (a basket of dollars, euros, pounds and yen). China will soon want to see its own currency included in the basket, as well as the renminbi used as a means of payment in bilateral trade.
At the moment, though, the renminbi is far from ready to achieve reserve currency status. China would first have to ease restrictions on money entering and leaving the country, make its currency fully convertible for such transactions, continue its domestic financial reforms and make its bond markets more liquid. It would take a long time for the renminbi to become a reserve currency, but it could happen. China has already flexed its muscle by setting up currency swaps with several countries (including Argentina, Belarus and Indonesia) and by letting institutions in Hong Kong issue bonds denominated in renminbi, a first step toward creating a deep domestic and international market for its currency.
If China and other countries were to diversify their reserve holdings away from the dollar — and they eventually will — the United States would suffer. We have reaped significant financial benefits from having the dollar as the reserve currency. In particular, the strong market for the dollar allows Americans to borrow at better rates. We have thus been able to finance larger deficits for longer and at lower interest rates, as foreign demand has kept Treasury yields low. We have been able to issue debt in our own currency rather than a foreign one, thus shifting the losses of a fall in the value of the dollar to our creditors. Having commodities priced in dollars has also meant that a fall in the dollar’s value doesn’t lead to a rise in the price of imports.
Now, imagine a world in which China could borrow and lend internationally in its own currency. The renminbi, rather than the dollar, could eventually become a means of payment in trade and a unit of account in pricing imports and exports, as well as a store of value for wealth by international investors. Americans would pay the price. We would have to shell out more for imported goods, and interest rates on both private and public debt would rise. The higher private cost of borrowing could lead to weaker consumption and investment, and slower growth.
This decline of the dollar might take more than a decade, but it could happen even sooner if we do not get our financial house in order. The United States must rein in spending and borrowing, and pursue growth that is not based on asset and credit bubbles. For the last two decades America has been spending more than its income, increasing its foreign liabilities and amassing debts that have become unsustainable. A system where the dollar was the major global currency allowed us to prolong reckless borrowing.
Now that the dollar’s position is no longer so secure, we need to shift our priorities. This will entail investing in our crumbling infrastructure, alternative and renewable resources and productive human capital — rather than in unnecessary housing and toxic financial innovation. This will be the only way to slow down the decline of the dollar, and sustain our influence in global affairs.
Nouriel Roubini is a professor of economics at the New York University Stern School of Business and the chairman of an economic consulting firm.
EFE / ELPAÍS.com - Basilea / Madrid - 11/05/2009
El gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, y su homólogo al frente del BCE, Jean Cluade Trichet, se han sumado hoy a la tendencia de creciente optimismo de quienes apuestan porque lo peor ha pasado ya gracias al efecto de los multimillonarios estímulos aprobados por los diversos gobiernos y autoridades monetarias y que no se habían visto hasta la fecha. "Nos acercamos al punto de inflexión", ha asegurado Trichet en la Reunión Económica Mundial del Banco de Pagos Internacionales que se celebra en Basilea.
"En lo referente al crecimiento, estamos cerca del punto de inflexión en el ciclo" y ha habido una "importante mejoría en los mercados desde mediados de septiembre (de 2008)", ha comentado Trichet antes de reseñar que, en cualquier caso, los gobernadores de los bancos centrales del mundo no deben bajar la guardia y hay que "seguir muy alerta".
Por su parte, Fernández Ordóñez ha asegurado en el mismo foro que "hay cierta cantidad de buenas noticias en el mundo, especialmente en los indicadores. Vemos ciertas mejoras en muchos mercados financieros". "Hay indicios de que lo peor (de la crisis) se produjo en el primer trimestre", ha defendido. No obstante, al igual que Trichet, ha añadido que hay que ser "muy cautos" con las proyecciones económicas.
A favor del análisis de Trichet y Fernández Ordóñez se encuentran los datos sobre la bajada del Euríbor y la reapertura del mercado interbancario, el avance de los índices de confianza del consumidor, la recuperación de las bolsas o la moderación de la tasa de morosidad en los créditos.
"Brotes verdes"
Este conjunto de factores también han llevado al Gobierno español a mostrar un ligero optimismo sobre la posibilidad de una recuperación, tal y como afirmó la vicepresidenta económica Elena Salgado tras el pleno extraordinario sobre el Plan E puesto en marcha contra la crisis al afirmar que se están empezando a observar algunos "brotes verdes" en la situación económica internacional. Al otro lado del Atlántico, el propio presidente estadounidense, Barack Obama, señaló en la misma línea el sábado que se detectan ya "ciertos indicios de que los engranajes del motor económico de Estados Unidos están comenzando a funcionar".
Con respecto a la proyección de los precios de consumo, Fernández Ordóñez ha insistido en que "no hay grandes riesgos de deflación" o de caídas sostenidas en los precios de consumo en la eurozona pese a los últimos datos de inflación, que registraron la primera caída de su historia el pasado mes de marzo.
Asimismo, el director del gabinete de coyuntura y estadística de Funcas, Angel Laborda, comparte la opinión del gobernador del Banco de España. En opinión del experto de la Fundación Española de Cajas de Ahorro, las mayores tasas de caídas de la economía podrían haberse registrado en el primer trimestre del año, según la información aportada por los indicadores de clima económico y los progresos en el ajuste de las posiciones financieras de las familias y empresas no financieras.
La recuperación sigue siendo "lejana"
Según Laborda, el mayor esfuerzo de los hogares en el ajuste del consumo también podría haber tenido lugar en el primer trimestre, aunque la inversión de las empresas en equipo aún no da muestras de haberse estabilizado y las perspectivas de recuperación son "lejanas". Así, el conjunto de la demanda nacional podría haber registrado una caída trimestral anualizada del 8,5% entre enero y marzo de 2009.
En cualquier caso, aunque puede que lo peor haya pasado ya, donde no hay margen de duda es en que todavía queda mucha crisis que atravesar. Sobre todo en España, que cuenta con su particular reto frente al deterioro económico en forma de burbuja inmobiliaria, según sostiene la Comisión Europea.
Ante este panorama, el BBVA ha revisado a la baja su previsión de crecimiento de la economía española para este año y, si en marzo estimaba que el PIB caería un 2,8%, en la última previsión de finales de abril sitúa su retracción en el 3,5% en línea con las proyecciones de los organismos internacionales. Por el contrario, mantiene la estimación de PIB para 2010 en un retroceso del 0,3%.
[ 07/05/09 - 14H03 - actualisé à 16:01:00 ]
La Banque centrale européenne a réduit son principal taux directeur de 25 points de base, au niveau historiquement bas de 1%. En revanche, le taux de facilité de dépôt, c'est-à-dire le taux auquel sont rémunérés les dépôts des établissements bancaires au jour le jour, a été maintenu à 0,25%, pour ne pas pénaliser les banques. Quant au taux de crédit marginal, il est abaissé d'un demi-point, à 1,75%. Ce qui au bout du compte, permet de laisser inchangé l'écart - le "corridor" - entre les taux directeurs.
Ce nouvel assouplissement monétaire était largement anticipé par les économistes. C'est le septième depuis octobre, mois durant lequel le taux de refinancement plafonnait encore à 4,25%. De l'avis quasi général, cela devrait être le dernier, même si le président de la BCE, Jean-Claude Trichet, assure que la question n'a pas été tranchée lors du conseil.
En revanche, les attentes se portaient plutôt sur la conférence de presse du président de la BCE, Jean-Claude Trichet, et en particulier sur ses annonces en matière de mesures "non conventionnelles" que l'institut francfortois pourrait adopter. Alors que certains redoutaient de voir la BCE se limiter à une action sur les taux directeurs, Jean-Claude Trichet a indiqué que la banque centrale était prête à racheter pour environ 60 milliards d'euros d'obligations sécurisées en euros pour aider l'économie. Les modalités de ces achats seront dévoilées après la prochaine réunion du 4 juin. Ces obligations, équivalentes aux "pfandbriefe" en Allemagne, sont couvertes par des crédits hypothécaires ou des créances du secteur public et sont considérées comme relativement sûres.
Jean-Claude Trichet a expliqué que l'économie de la zone euro s'est détériorée au premier trimestre "nettement plus que prévu en mars". Ce qui devrait amener à une révision significative des prévisions économiques de l'institut en juin. La Commission européenne a dit en début de semaine s'attendre à une contraction de 4% du PIB en 2009. Néanmoins, Jean-Claude Trichet entrevoit quelques signes d'amélioration, comme la hausse inattendue des commandes industrielles allemandes en mars, annoncée ce jeudi.
Par ailleurs, la BCE va également élargir son arsenal d'appel d'offres et va proposer aux banques des opérations de refinancement d'une échéance d'un an, a annoncé le Français. La première de ses opérations, très attendues, sera annoncée le 23 juin. Cette décision vise à rassurer les banques, toujours allergiques aux risques, sur leur refinancement et à les encourager à prêter davantage.
Ces derniers mois, la Réserve fédérale américaine et la Banque d'Angleterre se sont déjà lancées dans des programmes d'"assouplissement quantitatif" consistant à augmenter la taille de leur bilan en achetant directement des actifs sur les marchés financiers. Jean-Claude Trichet se contentait jusqu'ici de souligner que l'institut francfortois était en réalité déjà engagé dans une voie "non conventionnelle", sous la forme d'injections massives de liquidité sur le marché depuis l'an dernier. Le contexte économique l'a, semble-t-il, obligé à aller plus loin.
[ 18/04/09 - 08H18 - AFP ]
Le président de la Banque centrale européenne (BCE), le Français Jean-Claude Trichet, a répété samedi qu'un taux d'intérêt directeur proche de zéro, comme au Japon, n'était de son point de vue "pas approprié au cas européen".
"J'insiste sur le fait que nous pensons que, dans notre cas, en tenant compte de tous les éléments, une politique monétaire à taux zéro ne serait pas appropriée", a souligné M. Trichet lors d'une rencontre avec la presse à Tokyo.
La Banque centrale européenne avait de nouveau abaissé de 0,25 point au début du mois son principal taux directeur, le faisant descendre à son plancher historique (1,25%), un niveau qui reste cependant très supérieur à celui du principal taux directeur de la Banque du Japon (0,1%).
"Je ne m'exprime pas pour les autres banques centrales, je parle uniquement du cas de la zone euro", a souligné le président de la BCE qui n'a pas écarté pour autant l'hypothèse d'une nouvelle réduction.
"Nous n'excluons pas d'abaisser encore les taux", mais de façon "très mesurée", a-t-il dit, signalant qu'il avait employé "le même qualificatif" concernant la précédente réduction, sans livrer davantage d'indices.
Le président de la banque centrale a cependant de nouveau laissé entendre que des mesures "non-conventionnelles" pourraient être mises en oeuvre prochainement pour aider les agents économiques à reprendre confiance, un facteur-clef de la reprise, selon lui.
"Je ne donnerai aucune indication sur ce que nous ferons le 7 mai (lors de la prochaine réunion du Conseil des gouverneurs), je vous fixerai un rendez-vous quand nous aurons décidé et j'expliquerai alors en détail ces décisions", a-t-il conclu.
** China propone dejar el dólar **
Banco Popular plantea crear una nueva divisa de reserva internacional sin vínculos a naciones individuales. <!-Economía, China, Moneda Reserva->
< http://news.bbc.co.uk/go/em/fr/-/hi/spanish/business/newsid_7961000/7961146.stm >
Acumula tres recortes consecutivos que han llevado los tipos de interés desde el 4,25% a principios de octubre hasta el 2,5% actual | Trichet destaca el riesgo de que la economía se contraiga aún más | La institución revisa a la baja las previsiones de crecimiento y de inflación para 2009
Con la decisión tomada por el Consejo de Gobierno del BCE, el precio del dinero en la eurozona queda en el 2,5%, la tasa más baja desde mayo de 2006.
La autoridad monetaria no descarta recortes adicionales en los próximos meses, aunque el presidente de la entidad, Jean-Claude Trichet, recalcó que esperará a ver el efecto de las decisiones tomadas hasta ahora (una bajada de 175 puntos básicos en los últimos dos meses).
Al término de la reunión celebrada en Bruselas, Trichet hizo hincapié en que, debido sobre todo a las turbulencias financieras, tanto la demanda global como la de la eurozona seguirán dando muestras de debilidad los próximos trimestres.
Según las nuevas previsiones del banco emisor, revisadas a la baja, el PIB de la eurozona crecerá este año entre el 0,8% y 1,2%, mientras que en 2009 la horquilla estará entre una caída de la actividad del 1 por ciento y el estancamiento.
Los riesgos para estas previsiones son, además, "a la baja", recalcó Trichet, que alertó de la posibilidad de un impacto mayor en la economía de la crisis financiera, el aumento de las tendencias proteccionistas y la corrección desordenada de los desequilibrios globales.
Respecto de la inflación, el BCE atribuyó su moderación (en noviembre bajó al 2,1% en la eurozona) a la disminución de los precios de las materias primas y a la significativa desaceleración de la economía.
La institución con sede en Fráncfort prevé que esta tendencia continúe, acercándose al objetivo de estabilidad de precios -por debajo del 2% pero cerca de esa tasa- e incluso podría llegar al entorno del 1% el año próximo.
Trichet recordó, en cualquier caso, que la incertidumbre que rodea a las previsiones es "excepcionalmente elevada" y recalcó que la institución que preside seguirá muy alerta para garantizar el anclaje firme de las expectativas de inflación a medio plazo.
El presidente del BCE no quiso precisar si hubo disensiones en el Consejo de Gobierno sobre la decisión de hoy o apuestas por un recorte mayor y se limitó a señalar que la rebaja de 75 puntos básicos se tomó por "consenso".
Al ser preguntado por la política más agresiva que están aplicando otros bancos centrales, subrayó que "cada uno hace lo que considera apropiado", teniendo en cuenta la situación de su economía, su mandato, sus prioridades y su definición de estabilidad de precios.
Pero resaltó que, en menos de dos meses, la autoridad monetaria europea ha bajado los tipos rectores en 175 puntos básicos (al sumar al recorte de hoy los de las dos reuniones anteriores, de cincuenta puntos cada uno), algo que no había sucedido en ninguno de los países de la moneda única desde la II Guerra Mundial. De cara a su próxima reunión, señaló: "no excluyo nada, pero tampoco me comprometo a nada".
Reconoció, sin embargo, que el mercado de crédito sigue sufriendo tensiones y confió en que pronto empiecen a trasladarse las bajadas de las tasas a todo el canal de crédito, para contribuir a superar la crisis financiera e impulsar la recuperación de la actividad. El presidente del BCE también se refirió en la rueda de prensa a las medidas de política económica para combatir la recesión y pidió una aplicación rápida de las mismas para ayudar a restaurar la confianza y dinamizar la concesión de créditos.
Los mercados financieros ya habían descontado la bajada de tipos, lo que ha empujado a la baja a las tasas interbancarias. Por ejemplo, el Euribor a doce meses, la referencia de las hipotecas en España, se situó hoy en el 3,77 por ciento, frente al 3,85 por ciento de ayer.
Por su parte, el euro respondió a la rebaja de tipos con una ligera subida, que llevó a cerrar la sesión a 1,2737 dólares, frente a los 1,2690 dólares de ayer.
El BCE también ha anunciado la rebaja de la facilidad marginal de crédito, por la que presta dinero a las entidades, hasta el 3 por ciento, así como la facilidad de depósito, por la que remunera el dinero, hasta el 2 por ciento, con efectos a partir del 10 diciembre de 2008.
Etiquetas: 2008, BCE, CRISIS, DEC08, EURO, FINANZAS, INFRAESTRUCTURA, INTERNACIONAL, PRODUCCION, TINTERES, TRICHET
MEXICO DF (Reuters) - La bolsa mexicana subía el lunes más de un 0.15 por ciento, siguiendo el optimismo previo de las plazas bursátiles mundiales, luego de que China anunció un paquete de estímulo económico de unos 600,000 millones de dólares.
A las 11.42 hora local (1742 GMT), el índice líder de la bolsa mexicana, el IPC, ganaba 30.55 puntos, a 19,896.77 unidades, con un moderado volumen de operación de 78.4 millones de acciones.
"Las noticias de la semana van a girar en torno al paquete de estímulo económico por parte de China, y en la próxima reunión del G-20 después de la reunión de este fin de semana en Brasil", comentó un operador.
El domingo, China lanzó un paquete de estímulo económico de casi 600.000 millones de dólares en lo que podría marcar el inicio de una nueva ronda de fuerte gasto público o rebajas de tasas de interés, con el fin de evitar una recesión en muchos países.
Los mercados estarán atentos a nuevos anuncios de los encuentros del Grupo de los 20 (G-20) que incluye a economías desarrolladas y emergentes, así como a las medidas de política que pueda revelar el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, en el futuro cercano.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió el sábado una revisión general del sistema financiero mundial que "se derrumbó como un castillo de naipes" tras la crisis crediticia, y pidió una mayor participación de los países emergentes.
Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales se encontraron el sábado en el centro económico brasileño de Sao Paulo para buscar formas de encarar la crisis financiera mundial.
En Estados Unidos, el promedio industrial Dow Jones caía un 0.63 por ciento y el índice compuesto Nasdaq caía un 1.32 por ciento tras haber operado en terreno positivo apoyados por el plan económico chino.
A nivel local, los papeles de Wal-Mart de México (Walmex), la mayor cadena minorista del país, ganaban un 1.91 por ciento, a 32.63 pesos.
Los títulos de la embotelladora y cervecera mexicana Femsa, una de las mayores de América Latina, sumaban 4.17 por ciento, a 37.21 pesos. Sus ADR en Wall Street subían un 2.83 por ciento, a 29.03 dólares.
(Reporte de Lizbeth Salazar. Editada por Patricia Vélez)
Gerardo Saravia(http://www.revistaideele.com/node/570)
* Los gráficos han sido tomados del economista Waldo Mendoza.
De tanto hablar del milagro económico peruano, finalmente se ha concretado, pero no exactamente en los términos de blindaje ante la crisis con el que el Presidente encandiló nuestros oídos a comienzos de este año.
Ni siquiera (a pesar de los pronósticos oficiales) podremos, en el epílogo de la crisis mundial, contar a nuestro país entre los que mejor performance lograron. A estas alturas, el cuento de “Perú país refugio de capitales” mejor ni contarlo.
Con la caída de diez a cero puntos en el PBI, el milagro anunciado se convirtió en la pesadilla del soñador. Estamos entre los países que han sufrido la caída más brutal de su producción en lo que va del año. ¿De la región? Qué va: del mundo.
Bajo cero
Sin duda, a fin de año no faltarán los titulares con cuadros comparativos que anunciarán, festivos, que hemos crecido más que nuestros vecinos y lejanos. En esas condiciones, habrá que aclarar la diferencia entre un país que crecía a 4% y ha caído a menos 2% y uno que crecía a 9% y ha caído a cero o uno.
El terremoto de 8 puntos abajo en escala García no va a significar una hecatombe económica como la de los años 1980, pero sí revela la vulnerabilidad de nuestra economía. No era tan fuerte como nos habían contado. O, lo que es peor, no hemos sabido administrar nuestras fuerzas.
No existe acá afán alguno de endilgarle al Gobierno culpas externas. Está claro que la crisis la importamos, y que no existía maniobra macro ni micro capaz de evitar que se presentara en el país. El pecado consistió precisamente en pretender negar lo evidente, no hacer nada o hacerlo a destiempo.
¿El resultado?: una caída brutal del PBI que ha llevado al aparato productivo a la recesión desde hace dos trimestres. Sin embargo, el Gobierno persiste en el error de negarlo.
El impacto económico de la crisis en el país se expresa, según el economista Bruno Seminario, por tres canales: inversión minera, manufactura y servicios.
“Esta crisis ha afectado la rentabilidad de la minería. Los flujos de inversión directa extranjera en el último trimestre del año pasado pasaron de 7.000 millones de dólares a cero. Luego se recuperaron un poco. Los nuevos proyectos de inversión se han cortado.”
La industria textil ha caído en un 50%, como la producción agroindustrial: no han podido vender sus productos al exterior y tampoco los pudieron colocar acá. Lo mismo ha ocurrido en otras ramas. Los economistas llaman a esto “reducción de inventarios”. Es decir, las industrias acumularon una serie de productos que no llegaron a vender y han tenido que reducir sus tasas de producción.
En el sector construcción construcción, una catapulta económica, se ha registrado un incremento mínimo de la inversión pública (ésta representa, en total, un 10% del PBI) y un decrecimiento de la privada, que es la principal en el sector.
Lamentablemente, esta información no son quejas de llorones y pesimistas como zarandeó el despacho gubernamental a inicios de año. Son cifras oficiales, obtenidas de fuentes oficiales, confundidas y clandestinas entre los encriptados informes del BCR y el INEI.
A pesar de la cáustica ineptitud de nuestros conductores económicos, hay aspectos de nuestra economía que se mantienen fuertes debido al abultado crecimiento de años anteriores. El sistema bancario, por ejemplo. Las últimas grandes crisis nacionales dejaron como saldo muchos bancos muertos y los demás heridos o absorbidos. En este caso se han mantenido indemnes.
El sector Comercio sigue siendo un misterio. De acuerdo con la rebúsqueda oficial, se aprecia un incremento, lo que parecería contradictorio con esta etapa de crisis. No es lógico encontrar que toda la industria caiga de porrazo y que el sector comercial no solo se mantenga sino que crezca.
Bruno Seminario cree encontrar la razón en el cambio de metodología: “En el sector comercial no se sabe bien lo que está pasando; si se midiera con la metodología antigua, estaría cayendo en 7%. El sector está compuesto tanto por el grupo de tiendas pequeñas y bodegas como por los grandes centros comerciales. Ahora las encuestas captan solo las ventas de las empresas grandes. El problema es que ahora estas grandes tiendas se están expandiendo a sectores donde antes estaban las pequeñas. Por ejemplo, si alguien antes compraba en tiendas chicas, ahora lo hace en las grandes, y las estadísticas muestran ese incremento como si fuera una expansión general del comercio”.
Bien dicen que existe la verdad, la mentira y las estadísticas.
Ensayo sobre la ceguera
Ante esta recatafila de malas noticias, es inevitable preguntar qué se hizo mal. El economista Waldo Mendoza, aquel que vaticinara crecimiento cero para este año y que se ganó a pulso la ira oficial, intenta dibujarnos el asunto de una manera muy poco auspiciosa para quienes pensaban que García había aprendido la lección de no meterse en temas para los que está negado.
“Pese a todas las fortalezas que decíamos tener, el comportamiento de la economía ha sido muy similar al de 1997-1998 (la última gran crisis). En 1997 la economía crecía 7%, y en 1998 nos caímos 1%. Este año crecíamos al 10% y probablemente llegaremos a cero. La responsabilidad básica es de la política macroeconómica. Debe ser la primera vez en la historia que contábamos con todos los recursos para enfrentar la crisis. En 1998 no teníamos divisas; esta vez sí, y muchas. En 1998 los bancos estaban frágiles: un pequeño sacudón los tumbaba y de hecho los tumbó; esta vez están sólidos. En 1998 teníamos déficit fiscal y no podíamos hacer una política fiscal contracíclica; esta vez sí la tenemos. Todo esto nos hace pensar que hay algo que no hemos hecho bien.”
Otra oportunidad perdida. No estábamos curados.
La búsqueda de culpables no es muy productiva en lo inmediato, pero debería ser aleccionadora. Veamos cómo funciona la cosa: la política macroeconómica es responsabilidad del Ministerio de Economía y del BCR. Cuando se da un episodio de crisis, estas instituciones son las encargadas de tomar las medidas para contrarrestarlo o, al menos, amortiguarlo.
Como impedir la crisis era imposible, lo que sí se podía era morigerar sus efectos. La receta para estos casos no es un enigma egipcio: se trata, más bien, de una fórmula universal. El BCR baja los intereses y el Ministerio de Economía expande el gasto fiscal. A eso también se le conoce como una política contracíclica: cuando el mercado se contrae, el Estado expande su inversión y baja los intereses; cuando el mercado se expande, el Estado contrae el gasto.
A las dos instituciones se les critica que no hayan tomado las medidas a tiempo.
En el caso del BCR hay opiniones encontradas. Si bien se le achaca haber bajado los encajes y los intereses cuando la crisis ya era muy profunda, Seminario sostiene que hizo bien en esperar que se estabilizara la situación del quebrado Lehman Brothers, para que la medida tuviera efecto en un mejor terreno.
En lo que sí todos coinciden es en la parsimonia con la que actuó el Ministerio de Economía. Rigurosamente errática. Cuando la crisis era inminente y todos vaticinaban contracción mundial, acá seguíamos festejando nuestro inflamado PBI. Cuando la mayoría de gobiernos del mundo decidieron hacer una política fiscal expansiva, aquí Valdivieso —entonces ministro de Economía— redujo inexplicablemente el gasto fiscal. Cuando la crisis nos golpeó en la cara a inicios de año, se decía que creceríamos 6,5%. Al final terminaron despidiendo al Mago Valdivieso y el Puma Carranza reingresó a la cancha, pero quiso meter los goles a último minuto, cuando ya perdíamos por goleada. ¿Demasiado boys estos chicagos? ¿O le hacían demasiado caso al capitán del equipo?
Waldo Mendoza no puede entender cómo gente capacitada pudo cometer yerros tan grandes. “Tenemos un BCR con gente sofisticada; tenemos un Ministerio de Economía con gente sofisticada que se creyó el discurso gubernamental que estamos blindados si se dice que estamos blindados. ¿Para qué hacer algo?”.
Es difícil imaginar a nuestro Presidente tomando distancia de las grandes decisiones. Su notoria tendencia es más bien a meter la cuchara en todo, y no nos referimos a su fisonomía. Bueno, también.
El problema es que cuando el Presidente decía que la economía peruana estaba blindada y que íbamos a ser refugio del capital extranjero, era porque realmente se lo creía. Y el Gobierno actuó de acuerdo con esta peregrina idea.
Lo cierto es que este año, de lo único que fuimos refugio fue de dos ex ministros bolivianos acusados de violar derechos humanos, y de que la inversión extranjera se fue hasta nuevo aviso, más rápido que volando.
Un lector desavisado podrá advertir que no siente la crisis. Que la gente sigue comprando igual y que sigue llenando las tiendas. Y puede tener razón, lo que, sin embargo, no significa que la crisis no exista. La peculiaridad de esta crisis es que ha atacado directamente a la médula del aparato productivo pero no ha producido inflación.
Según Bruno Seminario, la crisis no se siente globalmente en el país porque los perjudicados están muy sectorizados: “Solo la gente que se ha quedado sin trabajo ha visto reducidos sus ingresos. No es como antes, cuando todos se quedaban sin ingresos porque o subía el tipo de cambio o subían todos los precios, producto de la inflación, y eso afectaba a todo el mundo. Ahora se afecta únicamente a una parte de la población, y eso determina cierta estabilidad en la demanda de servicios”. Sin embargo, si la crisis continúa y no nos recuperamos, ella seguirá afectando la cadena productiva y podría llegar a todos, ya que el Estado no tiene la capacidad de sostener indefinidamente el gasto fiscal que contenga la crisis.
Para ello hay dos cosas que debemos considerar: el desenvolvimiento de la crisis internacional, y… que estamos en recesión.
No se lo digas a nadie
Aunque el Gobierno lo ha querido negar en todos sus silencios, de acuerdo con la nomenclatura internacional, el Perú se encuentra en recesión desde principios de año. Es el único país que no ha querido admitirlo. Aquí también se presenta el truquito de las estadísticas.
Para que un país se declare en recesión debe haber tenido, en dos trimestres seguidos, un crecimiento por debajo de cero. El Gobierno argumenta que en el primer trimestre de este año crecimos 0,9% y, por lo tanto, no estamos en recesión. Pero así no se mide el PBI en este mundo. Existe una forma seria de medir el PBI, que se llama “medición estacionalizada”. Mejor que lo explique Waldo Mendoza:
“Por ejemplo, en agricultura la producción de papa en mayo y junio siempre será mayor que en agosto. Entonces, para tener una visión real de la producción se desestacionalizan las cifras, lo que implica usar determinadas formas económicas como las que utilizan los macroeconomistas. De esa manera se mide el PBI en todo el mundo desarrollado.
“Si uno mira las cifras desestacionalizadas en el Perú, descubre que estamos en recesión desde el último trimestre del año pasado, y no hay hasta ahora ningún documento oficial que lo reconozca. Claro: cuando uno reconoce que está enfermo, aplica las medidas correspondientes. Somos el único país que tiene vergüenza de admitir que está en recesión”.
Lo que suceda en adelante con nuestro país va a seguir dependiendo de cómo se esclarezca el panorama mundial. La buena noticia es que la crisis parece haber tocado fondo y la recuperación se empezará a notar en los próximos meses. El problema va a ser cuán lenta o rápida puede ser, como advierte Mendoza:
“Al parecer, las tasas desestacionalizadas del cuarto trimestre en los Estados Unidos, Japón y Alemania van a ser positivas. Casi todos coinciden en que la recuperación ya empieza, pero también en que esa recuperación va a ser lenta, por diversos motivos. En el caso norteamericano, porque su Gobierno, para salir de la crisis, se ha puesto a gastar como loco; por eso su déficit fiscal debe estar en 8 o 9% de su PBI. Como esa cifra es insostenible, los próximos años los norteamericanos van a buscar desaparecer ese déficit cobrando impuestos. No hay otro método. Entonces el consumo privado no va a poder reactivarse en ese país, como estábamos acostumbrados. En Europa va a ser lo mismo, y éstas son las locomotoras del mundo. Si Europa y los Estados Unidos van a tener un crecimiento modesto, ¿como podrá crecer China sostenidamente? Así como en la caída, en la recuperación también los efectos son lentos”.
Quizá sea mejor curarse en salud. Pero el Gobierno, a pesar de la elocuencia de los números, parece que no termina de curarse de entusiasmitis y ha decidido que ya no es necesario seguir expandiendo el gasto fiscal. En el último presupuesto más bien se observa una reducción para las regiones. El ex vicepresidente del BCR, Óscar Dancourt, observa que en un contexto negativo esta contracción podría ser bastante dañina:
“Hay actuar de manera preventiva, pero para eso necesitas un diagnóstico exacto, y no se sabe qué va a pasar con la economía mundial. El Ministro ha dicho que ya no se necesitarían más impulsos fiscales, pero la recesión se puede extender hasta el 2010. Y para eso hay que comprar un seguro, que consiste en seguir con una política fiscal expansiva. En cambio, si no se concreta, se cortan esos programas”.
El Gobierno apuesta todas sus fichas a una eminente recuperación de la economía, sin tener en cuenta lo larga y lenta que puede ser.
Como corolario de las infelices cifras que coronan la macroeconomía peruana, puede decirse que el consejo de oro lo tienen las abuelas: decir la verdad, aunque duela. Lo recomienda hasta el sentido común: el primer paso para combatir una enfermedad es reconocer que se la tiene.
El presidente García tenía en esta crisis económica la oportunidad de su vida para revindicarse como estadista; pero ha demostrado, una vez más, que la economía no es su fuerte.
A diferencia de los años 80, esta vez tenía todo a su favor. Pero nuevamente desaprovechó la oportunidad. El 0% de crecimiento que nos acecha este año y la caída en nueve puntos del PBI hablan lindo de un Presidente peleado con los números y, hace mucho, también con la verdad.
------------------
“Contra el pesimismo
Previsión y perspectiva”,
Antonio Gramsci
QUO VADIS 2009?
Escribe: Gonzalo García Núñez, especial para
Le Monde Diplomatique Peru, Julio 2009
El gobierno ha destruido la trayectoria de muchos años consecutivos de crecimiento. Por eso las encuestas develan que su popularidad colisiona con las expectativas ciudadanas. De allí la importancia de saber lo que nos espera en el segundo semestre del 2009.
El decrecimiento mundial interanual será -1.4% durante el año responden las optimistas previsiones del FMI de DSK[1].
Perú bate un record de puenting (caída libre) del crecimiento: De tasas cercanas al 14% cae - 2% entre junio 2008 y mayo 2009, según datos de INEI.
Por eso, cero vaticinan los economistas más serios, ninguno más allá del 2% para el 2009.
Algunos voluntaristas creen que ya estamos en el “fondo del pozo” y que, en adelante, el mundo (y nosotros con el) rebotará hacia una tibia expansión en U o en L para el 2010.[2]
Otros presagios infieren que la trayectoria será mas bien una WWW, arranque y parada, stop and go, Roubini dixit.[3] También hay los ilusos. La fe del carbonero. Si se puede! [4]
Lo único que si se puede asegurar es que la crisis acabará. ¿Cuando y como? Nadie sabe con certeza.
CRISIS CON SANGRE ENTRA
En lo que hay un consenso es en el carácter inédito de la actual crisis:
1º Sensu contrario, la crisis partió del centro hacia la periferia. Pero hoy la recesión y la deflación son globales, salvo China e India, desacelerados.
Al fin de este primer semestre ambos cunden en los EE UU. La depresión se cierne negativamente sobre
Antes hizo trizas a la helada Islandia, le despoja de todo encanto a la neo liberalizada Irlanda, noquea a los Estados baltos, y en las antípodas, pela a los países de
La deprime no escatima a las plantas exportadoras del Japón industrial -aun cuando hay signos de esperanzada reactivación- i lentifica el crecimiento de los países-factoría del Asia.
(Casi) nadie se salva de los efectos de la crisis en este valle de lágrimas. Realmente mundial, la peor en años, nacida de las entrañas mismas del sistema global. Marx vive.[5]
2º Abate el comercio de mercancías y servicios. La tendencia a la constitución de un mercado mundial único encuentra sus límites. Pascal Lamy, secretario de
3º Profundiza la desvalorización de los mercados financieros, depreciando acciones, bonos, derivados, índices, instrumentos cambiarios y forex, las divisas claves y en especial, el dólar agujereado.[6]
El estallido de la “burbuja subprime” dejó, además, un mercado hipotecario maltrecho. Y por propagación -hacia arriba- destruyó el mercado de seguros, reaseguros y garantías y en el downstream, desató una crisis de confianza.
La crítica situación de los mercados modificó el curso y sentido de la inversión productiva internacional.
Hubo un claro reflujo inversionista hacia tierras matrices. Por ahora se refugian en un pensativo wait&see pese a la espectacular recuperación de algunas bolsas.
4º. Ha obligado a la mayor intervención publica que se recuerde con fines de reestructuración bancaria (Planes Brown, Paulson, Geithner,..) y, en general, de los fatigados intermediarios financieros.
La corrección del G20 anuncia el “pinchazo” a las espectaculares burbujas bursátiles, el sinceramiento del dólar, el freno a la incontenible alza de algunas materias primas-refugio.
La agenda incluye, coda, el desbloqueo de las negociaciones comerciales internacionales de la ronda Doha ante la inviabilidad de las políticas de subsidio y de protección vigentes.
Queda pendiente el rol de la crisis en el alisamiento de los desbalances mundiales. Hay que dar solución al gigantesco déficit fiscal (-12.7% PBI) de los EE. UU y el problema del masivo endeudamiento externo que desnivela balanza de cuenta corriente gringa.
5º Las perturbaciones se manifiestan en el mercado mundial de materias primas, petróleo, gas y derivados, bienes salario y alimentos que forman el primer piso de los circuitos productivos internacionalizados y deslocalizados.
Los precios de los metales-commodities como el cobre (“el salario de Chile”, Salvador Allende) han oscilado violentamente, a merced de la especulación financiera. ((Jefferies commodities index). El petróleo fue usado por los operadores como activo de protección al riesgo sistémico. Si hay reactivación gatillará la inflación.
6º La transmisión de la crisis financiera al sector real, el “contagio” quebró segmentos enteros del “fordismo” (Automotriz, General Motors, piezas y partes...). Produjo la ruptura de las líneas de abastecimiento de las transnacionalizadas actividades productivas y el cambio en el patrón de localización de la planta como de transito de los trabajadores emigrantes.
Y se ha agravado la crisis de realización de las mercancías y servicios en los mercados. Al aplanarse el consumo, crecen inventarios y se ralentizan las ventas de maquinaria y equipo.
El corolario del contagio es la destrucción de millones de empleos calificados que difícilmente volverán.
7º La necesidad de un altísimo grado de coordinación de políticas, superior al G8, G20, BRICS o de la institucionalidad de Bretton Woods. A problema global, gobernanza global, sugiere Attali.
¿Para que? Secar las masivas emisiones de papeles, calendarizar la resorción de los medios de pago creados para facilitar liquidez, el desinfle de amenazas mediatas de los mercados bursátiles y la atenuación de la volatilidad entre monedas soberanas. Agregue freno a las peligrosas devaluaciones competitivas o de cierres unilaterales de mercado (buy american, cómprale al Perú.) como barreras al comercio. De otra forma, la inflación acecha.
8º Hay un vertiginoso incremento de la deuda mundial, sobretodo la de los EE.UU., y un peligroso desorden monetario. Nadie duda del impacto de un dólar “flojo” en el mercado de deuda y de los activos financieros. Por lo demás, el supply Chain de Chimerica[7] crea una gigantesca acumulación de reservas cambiarias ($2 billones) en China de la que pende el futuro de la nueva moneda de reserva mundial.
9º. El fracaso de la autorregulación de los mercados. Emergen, afortunadamente, nuevos conceptos, diseños y políticas económicas proactivas fundadas en renovados paradigmas sobre la asimetría de la información, la selección adversa, la teoría de juegos y el análisis de las fallas de funcionamiento de los mercados. Significa que el Estado es útil y que junto a los agentes principales produce medidas regulatorias de los mercados. Por fin.
- Queda pendiente la purga: activos financieros malolientes, pirámides Ponzi-Madoff, fondos de pensiones gitanos, secretosos hedge funds, los BCCI del S.XXI. Deshacer la malla del shadow finance (finanzas en la sombras, desregulada) y hasta extinguir los “paraísos tributarios”, pedidos por el G20-(Londres, abril 2009).
Numerosos trabajos hacen conocer mejor este retrato de la crisis. Facilitan el examen de las salidas posibles en el corto plazo para los países como el Perú.[8]
CONTRA EL PESIMISMO, PREVISION
Para enfrentar esta magna crisis, el Perú requiere una política contracíclica potente.
Quiere decir el uso sincronizado de instrumentos que compensen la caída de la demanda.
Se trata de sostener el nivel de actividad mediante el estimulo de la demanda interna.
¿Para que? Preservar el consumo y defender el empleo, la producción, el ahorro e inversión de las empresas, los ingresos de los exportadores, fortalecer las cuentas públicas, auspiciar el desarrollo de los mercados internos y la construcción de la infraestructura física.
También usar medios eficaces para compensar el déficit en cuenta corriente y la defensa de la posición de cambio del instituto emisor. En fin, contrarrestar los factores desequilibrantes y jerarquizados que provoca la erosión de la demanda agregada.
Para ello se necesitan instrumentos de intervención.
¿Los hay? Si, muy sofisticados.
Las herramientas de política monetaria están disponibles. Fueron construidas y adaptadas por el equipo del Profesor Dancourt[9] y fue asumido por el BCRP desde los primeros días del 2002.[10]
Usa la tasa de interés de referencia como instrumento de la autoridad monetaria, un protocolo de seguimiento cambiario, propio de una economía parcialmente dolarizada, un modelo de previsión para gestionar el programa de inflación objetivo (inflation targeting) que propone escenarios y algunos elementos teóricos de la gestión de portafolios en riesgo.
La política fiscal se funda en el resultado fiscal estructural, la implantación de indicadores lideres, estabilizadores automáticos y autonomía creciente del Estado frente al endeudamiento externo.[11]
La curva de referencia del mercado de bonos del tesoro, formada mediante un programa creador de mercados, es otro instrumento que orienta el financiamiento de la inversión en soles y la formación del mercado secundario de papeles.
Pero lo que importa es que nadie puede alegar carencia de instrumentos.
De su aplicación eficaz depende el resultado del 2009. Contra el pesimismo, previsión y perspectiva.
[1] FMI, Perspectives de l´économie mondiale, aperçu des projections, 8 Juillet 2009.
[2] Tim Geithner declara: « La plupart des prévisionnistes tablent sur une amélioration des indicateurs aux Etats-Unis dès le quatrième trimestre », les Echos, Paris, 18.07.09., Larry Summers: “La economía de Estados Unidos estuvo "al borde de una catástrofe" en enero, pero ha logrado progresos "sustanciales" desde entonces, principal, asesor económico de
[3] N. Roubini, RGE Monitor, July 2009.
[4] Las modestas cifras de ejecución de la inversión pública develan una paradójica aunque no infrecuente contradicción entre la fe y la obra. Una por exceso, la otra por defecto. La crisis no se vence por decreto. Menos aun por una virtud cardinal si la inversión es insuficiente: apenas 22% del presupuesto en el primer semestre, Portal del MEF, 18 de julio 2009
[5] Grundrisse der kritrik der politischen okonomie, ed. francesa, Anthropos, Paris,1967
[6] Los balances semestrales de las empresas cotizadas en bolsas internacionales arrojan perdidas pero su cotización en bolsa sube aunque todavía no recuperan sus niveles de antaño. ¿Burbuja?
[7] China y América, alusión irónica al enlazado sistema que los une en la producción y el consumo, el financiamiento y el tipo de cambio.
[8] Aglietta, Michel, Macroeconomie financière,
[9] Regla de Taylor que acepta los efectos de un régimen bimonetario.
[10] Los resultados fueron: Inflación inferior a 1.5%; 7.5% crecimiento en el 2006; 60 meses ininterrumpidos de expansión; gran acumulación de reservas y un tipo de cambio real de equilibrio levemente positivo.
[11] Al que contribuyeron los profesores Burneo, Jiménez, Mendoza y Schydlowsky, entre otros. La economía despejo un importante saldo de las cuentas fiscales, permitió una mayor autonomía al Estado por la paulatina e inexorable amortización de la deuda externa y el crecimiento de la deuda interna en soles.

-¿Pero la caída del crecimiento es culpa de este gobierno o es consecuencia de la crisis mundial?
-Es una combinación de ambos factores. Se advirtió reiteradas veces de la gravedad de lo que se venía, se le dijo al gobierno que gaste para que haya inversión y consumo, pero el gobierno dio una respuesta frívola e inconsistente, lo que ha tenido como resultado esta caída del crecimiento a casi cero.
-¿Haber acelerado el crecimiento hasta llegar a cerca del diez por ciento el año pasado ha agravado la crisis?
-Así es. El gobierno debió haber modulado el crecimiento a un nivel del siete por ciento, pero en lugar de eso lo lanzó a 150 kilómetros por hora y ahora el carro se está desbarrancando. El gobierno ha tenido una política de corto plazo de acelerar el crecimiento, sabiendo que eso generaría consecuencias negativas a mediano plazo, pero esperaba que la crisis estalle en unos años, cuando ellos ya no estén en el poder, y sea el próximo gobierno el que pague la factura. Pero con la crisis mundial la bomba estalló antes de lo que habían calculado.
-¿Es una ilusión del presidente García pensar que el Perú puede ser un refugio para los inversionistas?
-Eso es una tontería que está al nivel de la locura.
-¿Y decir que el Perú no será muy afectado por la crisis es otra locura?
-Durante mucho tiempo se dijo que estábamos blindados, pero estamos viendo que no es así. La crisis recién está comenzando. En los últimos seis meses del año sentiremos con mayor fuerza su impacto.
-¿Qué medidas debe tomar el gobierno para disminuir la gravedad de ese impacto?
-Hay que proteger el mercado interno, como están haciendo todos los países. Es suicida la actual política de bajar los aranceles y firmar Tratados de Libre Comercio. Es fundamental la inversión en obras de infraestructura de pequeña y mediana dimensión para defender los empleos y los salarios. Se debe mejorar la capacidad de consumo de la población, dándoles mayores ingresos a los trabajadores.
-¿La liberación de las CTS es una buena medida para impulsar el consumo interno?
-Eso es una cortina de humo. Estimulará el consumo solamente por una vez y su impacto será diminuto.
-¿Y cuál será el impacto de la exoneración del pago de aportaciones sociales a las gratificaciones?
-Tendrá un impacto positivo en la economía porque liberará como 400 millones de soles. Pero ese impacto será temporal. Está archiprobado por todas las políticas keynesianas que en una etapa de crisis el único modo de reconstituir el mercado es aumentando los sueldos…
-¿Pero en medio de esta crisis es posible aumentar los sueldos?
-En los últimos años las utilidades han crecido una barbaridad, pero los sueldos han subido muy poco. El Estado no sabe qué hacer con el dinero que no gasta. Y la industria privada para vender necesita que la gente pueda comprar. Bajando el interés referencial, que ahora está en cinco por ciento, a cerca del uno por ciento, como está en casi todos los países, se abarataría el crédito y eso le daría a la industria las condiciones para que expanda su capacidad productiva y así pueda aumentar sueldos.
-¿Cuáles serán los sectores más golpeados por la crisis?
-El sector textil, donde las ventas ya han caído 63 por ciento y la pérdida de empleos es muy importante; la industria del calzado; la agroindustria y las Pymes, particularmente las que trabajan vinculadas a la construcción, donde hay una caída muy fuerte.
-¿Cuánto caerá el crecimiento económico este año?
-El crecimiento del PBI ha bajado de 12,9 por ciento en el pico del 2008, a 0,19 por ciento en febrero de este año. Si esto sigue así, lo más optimista es pensar que el crecimiento estará alrededor de cero…
-El FMI pronostica un crecimiento de 3,5 por ciento para nuestro país este año.
En octubre de 2008, el FMI decía que el 2009 el Perú iba a crecer 6,9 por ciento; ahora ha bajado su cálculo de crecimiento a la mitad. Creo que lo más probable es que dentro de tres meses el FMI vuelva a bajar su pronóstico de crecimiento para el Perú. Si el programa anticrisis funciona, el crecimiento para este año será de cero, pero si no funciona podemos caer a menos cinco por ciento.
-¿Y está funcionando o no el programa anticrisis?
-Hasta ahora ese programa es un fracaso rotundo. Para fines de marzo el Estado debió haber ejecutado el 25 por ciento de los recursos destinados para inversión pública este año, pero la ejecución es de solamente el nueve por ciento. El nivel de gasto en sectores claves está por debajo del cinco por ciento. En el sector Salud y en los programas sociales se ha gastado menos del uno por ciento. Eso es una vergüenza.
-¿Por qué el gobierno tiene tan poca capacidad para gastar lo presupuestado?
-Por ineficacia administrativa y por la corrupción. Sacan a licitación la construcción de hospitales o la compra de ambulancias, por citar dos ejemplos, y se descubre un manejo deshonesto, por lo que las licitaciones se deben anular.
-Su evaluación sobre el manejo económico del gobierno no deja espacio para el optimismo.
-Si no se cambia la política económica y no se mejora la capacidad de gasto del gobierno, los pronósticos son pesimistas, porque la recesión será muy fuerte.
“Gestión de Carranza es catastrófica”
-¿Cómo evalúa la gestión del ministro de Economía, Luis Carranza?
-Es una gestión catastrófica. Su primer fracaso fue el shock de inversiones. En esta segunda gestión ha fracasado con el programa anticrisis de estímulo económico. El ministro Carranza no tiene la capacidad para manejar una política económica. Ha llevado la economía al suelo. Su equipo impide que se movilice el gasto público. En el Congreso se ha descubierto un número impresionante de fondos que el gobierno crea, les asigna recursos y luego nunca se emite el decreto con el reglamento para usar esos fondos, y después con ese mismo dinero se plantean nuevos fondos. Es un truco para evitar gastar.
-¿Cuál es la intención de evitar gastar el dinero que se tiene?
-Existe la plata, están los proyectos, pero no se gasta. Eso es inexplicable, salvo que haya un intento de boicotear al gobierno desde dentro del propio gobierno…
-¿Quiénes podrían querer boicotear al gobierno desde dentro?
-Contraer el Estado en plena crisis es invitar a que la tensión social aumente. No me extrañaría que algunos quieran frenar la acción del Estado para agudizar la crisis y crear un caos en momentos que se puede ver el tema del indulto a Fujimori...
-¿Usted cree que hay un complot fujimorista al interior del gobierno para agravar la crisis?
-No encuentro otra explicación a esta política de frenar el gasto público. No olvidemos que el primer y segundo vicepresidentes de la República son fujimoristas, que en el Banco Central de Reserva está José Chlimper, que ha sido ministro de Fujimori. El ministro Carranza está estrechamente vinculado al Grupo Brescia, que junto con el Grupo Romero fueron parte de la columna vertebral económica del gobierno de Fujimori. Aquí puede haber una operación política compleja para intentar favorecer a Fujimori agravando la crisis, porque eso abre las puertas al autoritarismo, lo que favorecería a Fujimori.
Entrevista: Carlos Noriega en diario La Primera, Lima.
De acuerdo al reporte del ministerio de economía, que evalúa el impacto de la crisis. Riesgo país está muy cerca de la luz roja, según monitoreo del MEF. Ingresos corrientes y tributarios del gobierno ya están en rojo.
Beatriz Jiménez,PERIODISTA DE la republicaDurante la reunión a puerta cerrada que mantuvo la Comisión Intersectorial Anticrisis instalada ayer, el ministerio de Economía repartió a las autoridades asistentes un reporte que mide el impacto de la crisis en 2009.
Este reporte, al que pudo acceder La República, trata de resumir la situación económica actual a través de una especie de “semáforo de la crisis”. En vista de las cifras manejadas, el gobierno reconoce en este documento que la economía está en luz ámbar.
“No se trata de asustar a la población, sino de tener la precaución del caso”, declaró el viceministro de Economía Eduardo Morón, autor del reporte. “Se trata de un termómetro que nos permite alertar tempranamente y tomar decisiones de manera oportuna”, explicó.
Cifras en rojo
Las cuentas fiscales son valoradas por el gobierno en luz roja, ya que se encuentran en niveles superiores a la señal de alerta. “ La recaudación se anticipa como negativa debido a la bajada del precio de los minerales (en luz ámbar) y de la actividad económica”, señala Morón.
Según el ex presidente del Banco de Reserva Gonzalo García Núñez, el desbalance en la recaudación de impuestos de Personas Jurídicas se debe, principalmente, a que las mineras han comenzado a no pagar tributos fruto de la bajada del precio del cobre y otros metales.
Alerta amarilla
El riesgo país, un índice internacional que mide el grado de “peligro” que entraña un país para las inversiones extranjeras, se multiplicó por 2 respecto al promedio mantenido de 2004 a 2008.
El otro hecho que constata el documento es que las exportaciones peruanas se han reducido a la mitad en el último trimestre del año, mientras que las importaciones han crecido exponencialmente.
“Dado que hemos tenido un boom en inversiones era natural el crecimiento de las importaciones de maquinaria especial”, justifica el viceministro.
Frente a esta situación de déficit de la balanza comercial se alzan las voces para restaurar los aranceles existentes en 2007.
“Es necesario tomar medidas temporales que eleven los aranceles para una mejor defensa del mercado interno”, señala García Núñez.
Ante esta alerta, el economista Humberto Campodónico considera necesario que el gobierno informe de las respuestas económicas que aplicará para revertir la situación.
“El gobierno ha entendido con claridad que una crisis internacional fuerte nos afectará, que se acabó la época de las vacas gordas y empieza la de las vacas flacas”, opinó, y agregó que hoy es necesario que dé a conocer las respuestas económicas a estas cifras en rojo.
Al igual que García Núñez, Campodónico consideró que una respuesta necesaria es subir los aranceles para disminuir el alza de las importaciones.
Datos
Crecimiento. A pesar de la crisis , la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que en 2009 Perú, con una expansión del 5%, será el país dela región que más crecerá.
Reservas. Perú tiene casi 31 mil millones de dólares en reservas. Esta cifra es la más alta de la región. En el reporte del MEF, la luz roja está en los 15 mil millones. “Perú está sobreasegurado”, dice Morón, aunque reconoce que las reservas disminuirán este año. “Podríamos perder la mitad y aún estaríamos cerca del nivel de países como Chile o Brasil”.