Perú: hidroeléctricas “tendrán enormes repercusiones sociales y ambientales”
La construcción de grandes represas en los ríos amazónicos “tendría enormes repercusiones económicas en términos de endeudamiento externo y, obviamente, impactos ambientales y sociales extremos” advirtió el experto Marc Dourojeanni.
“Hay cuantiosa información sobre esos impactos, especialmente en condiciones de la Amazonia brasileña y, la verdad, obligan a reflexionar mucho antes de lanzarse a construirlas” advirtió en un artículo.
Las hidroeléctricas escogidas por el Brasil son Inambari (2,000 MW), Sumabeni (1,074 MW), Paquitzapango (2,000 MW), Urubamba (940 MW), Vizcatan (750 MW) y Chuquipampa (800 MW) cuyas líneas de trasmisión correspondientes serán integradas al sistema brasileño.
Hidroelectricas
En el rápido proceso de ocupación de la selva peruana, caracterizado durante las últimas décadas por infraestructura vial, explotación petrolera y aurífera, además de las actividades agropecuarias y forestales habituales, ha surgido otro elemento determinante. Se trata de la explotación del potencial hidroeléctrico.
Los presidentes Alan García del Perú y Luis Ignacio Lula da Silva del Brasil lanzaron formalmente, el 28 de abril de 2009, la carrera que debe culminar con la puesta en operación de un número indeterminado de grandes represas en los ríos de la selva alta peruana que, según lo informado, principalmente deben abastecer la insaciada demanda energética del país vecino.
La noticia de la firma del memorando de intenciones entre Brasil y Perú, que entre sus seis puntos contiene uno referente a las hidroeléctricas, fue mucho más comentada en el Brasil que en el Perú donde pasá casi desapercibida, a pesar de su enorme importancia geopolítica, económica, social y ambiental. En esencia, el memorando plantea permitir que el Brasil estudie, financie, construya y opere hasta seis grandes hidroeléctricas en territorio peruano para abastecer sus necesidades de energía, comprando al Perú gran parte de la energía producida.
Las hidroeléctricas escogidas por el Brasil son Inambari (2,000 MW), Sumabeni (1,074 MW), Paquitzapango (2,000 MW), Urubamba (940 MW), Vizcatan (750 MW) y Chuquipampa (800 MW) y, claro, las líneas de trasmisión correspondientes que serán integradas al sistema brasileño. El costo total de las seis obras será del orden de los 16 mil millones de dólares y el primer proyecto seleccionado es el del río Inambari, en la confluencia de Madre de Dios, Cuzco y Puno, que costaría unos 4 mil millones de dólares. Apenas para brindar una idea de lo que se trata, Inambari será, en términos de generación de energía, la mayor represa del Perú y la quinta mayor de América Latina, con un área de inundación de más de 46,000 hectáreas.
Escarbando la información se descubre que las acciones para hacer realidad el proyecto están siendo implementadas desde mucho antes de la firma del memorando. Según informaciones periodísticas, ya está funcionando en el Perú dos nuevas empresas, la Empresa de Generación Eléctrica Amazonas Sur SAC, conformada principalmente por la Engevix, la principal empresa de consultoría del Brasil y la Inambari Gerañao de Energia, un consorcio conformado por las estatales brasileñas Eletrobras y Furnas y por la empresa constructora OAS, que también es de ese país.
Dicen disponer ya de un crédito de 2,500 millones de dolares del Banco Nacional de Desenvolvimento Económico e Social (BNDES).
Los estudios, a cargo de la primera de las empresas nombradas ya estarán siendo realizados por la igualmente brasileña empresa PSR Consultora y sub-contratistas, sobre la base de una resolución ministerial de Energía y Minas otorgada en junio de 2008, o sea casi un año antes de la reunión presidencial.
Puede ser verdad que nada de eso fuera un secreto de estado, pero también es innegable que el gobierno no hizo ningún esfuerzo para divulgar ese acontecimiento tan importante para el devenir nacional. De hecho, los seis proyectos de represas no son nuevos. Ellos fueron ya propuestos en la década de los 70 basándose en un estudio realizado por una empresa especializada (Lahmeyer-Salzgitter), con financiamiento del gobierno alemán (gtz) y del Banco Mundial. En ese estudio se detectaron numerosas posibilidades, de las que 14 son prioritarias. Los brasileños escogieron las 6 de actas que más les convienen.
A este punto, sin mayor información, es difícil evaluar si la negociación en curso para que el Brasil desarrolle y explote Inambari o las otras represas representará un beneficio para el Perú.
Lo que sí es evidente es que la construcción de grandes represas en los ríos amazónicos tendría enormes repercusiones económicas en términos de endeudamiento externo y, obviamente, impactos ambientales y sociales extremos. Hay cuantiosa información sobre esos impactos, especialmente en condiciones de la Amazonia brasileña y, la verdad, obligan a reflexionar mucho antes de lanzarse a construirlas. Sus impactos directos incluyen desplazamientos humanos importantes, cambios económicos y sociales no siempre positivos, inundación de tierra fértil escasa, deforestación, eliminación de la fauna, alteración del sistema hidrobiológico y de ecosistemas terrestres aledaños, navegabilidad, problemas especiales de contaminación de metano, etc. Los indirectos son peores y se extienden sobre enormes superficies que incluyen invasión de áreas protegidas y de territorios indígenas, más deforestación pues la obra atrae más gente y la energía facilita nuevas especulaciones.
Todos estos problemas serán aún más graves en las condiciones sui generis de la selva alta, pues los valles son estrechos y los elementos de su biota son raros y muchas veces endémicos.
Las empresas ya han comunicado algunos resultados del estudio de impacto ambiental del Inambari. Este, como era previsible, dice en esencia que no hay problema y que los que habrá son fáciles de resolver. Eso es inverosimil cuando ya se sabe, por ejemplo, que el embalse inundará toda la agricultura existente en el área, así como la minería de oro ilegal y varios centros poblados que, además, por las características del valle, no tendrían donde ser relocalizados apropiadamente. También se sabe que se inundará entre 90 y 125 km (dependiendo de la altura final de la represa) de la recién construida carretera Interoceánica cuyo costo es elevadísimo.
Los taludes abruptos de la región no son estables y pueden afectar el embalse. Lo peor es que también inundará parte de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja- Sonene y que, para reconstruir la carretera, ésta quedará muy cerca del Parque mismo, amenazando gravemente su futuro. Ya se sabe, por estudios en la misma cuenca, que muchas especies de peces, incluyendo algunos raros, serán drásticamente afectados.
El impacto de las otras represas puede ser mayor o menor que la de Inambari, pero no dejará de tenerlos y peor aún será su efecto acumulado. En el Brasil, por ejemplo, las represas han dejado gran parte del país sin ríos no explotados con una o más obras para fines energéticos, con gravísimas y bien documentadas implicaciones sociales y ambientales. Han generado, por ejemplo, el importante movimiento popular denominado Movimento dos Afetados pelas Barragens (MAB) que reclama un trato justo para las víctimas de esas obras y que para ser atendido invade y ocupa instalaciones de las empresas.
El problema, pues, es muy importante y antes de lanzarse a hacer las obras, como parece ser el caso, debe ser discutido al nivel nacional y no sólo escuetamente expuesto al nivel local, en pequeñas reuniones con campesinos desinformados, donde se enfatizan los supuestos beneficios y se escamotean los problemas. Las preguntas que los promotores peruanos de la obra deben responder son básicamente tres:
1. ¿Cuál es el estado actual de la negociación o el nivel actual del compromiso del Perú con las empresas y el gobierno brasileño en el caso del Inambari y de los otros proyectos? ¿Existe aún posibilidad de discutir el asunto o de buscar otras alternativas?
2. ¿Hasta qué punto el avance de los estudios de factibilidad del Inambari, sin estudios de pre-factibilidad, incluyendo aspectos sociales y ambientales, no demuestra que la obra ya está decidida, Comprometiendo la opción de no hacer la obra, si sus impactos son excesivos, como manda la legislación ambiental?
3. ¿Cuales serán los beneficios para el Perú de un programa hidroeléctrico que, por lo informado, será estudiado, financiado, construido y operado por el país vecino, que también comprará la mayor parte de la producción? ¿Acaso no se tiene en cuenta el riesgo de que es de esperar que la hidroeléctrica sea devuelta al Perú ya sedimentada y obsoleta, a pesar de que nuestro país deberá continuar pagando la gigantesca deuda contratada?
El Brasil y el Paraguay están precisamente ahora confrontando una situación difícil con relación a Itaipí, que fue construido en condiciones similares a las que se plantean ahora para las seis represas peruanas. El argumento brasileño es que el acuerdo binacional firmado en 1973 ampara su actitud de no pagar más por la energía comprada. Pero el argumento paraguayo es que ellos ni siquiera pueden pagar la deuda asumida por la construcción, porque el Brasil paga un precio vil por la energía que compran en exclusividad. No importa, en este caso, quien tenga la razón, pero el Perú debería estudiar a fondo ese conflicto antes de embarcarse en acuerdos internacionales semejantes, de largo plazo.
Es perfectamente razonable que el Perú venda energía que no necesita a los países vecinos, como el Brasil, tal como cualquier país lo hace con este o cualquier otro recurso. Eso es normal, deseable y forma parte del proceso de integración continental. Pero antes de tomar la decisión debe realizar todos los estudios económicos, sociales y ambientales que garanticen que los beneficios serán mayores que los perjuicios, o sea que será rentable en esos tres términos.
Los beneficios económicos deben asegurar, además, un mínimo de daños sociales y ambientales o las compensaciones adecuadas. Es más, en este caso debe hacerse una evaluación socio ambiental estratégica que aborde la totalidad del programa hidroeléctrico de la Amazonía y no solamente la del Inambari. Una cosa es una represa en la selva alta y otra, muy diferente, son 6 o 14 represas en los principales ríos nacionales. Además, la lectura del estudio de la Lahmeyer-Salzgitter revela que, apenas en el Inambari, podrían haber otras cinco represas para la explotar mejor el potencial. Cada río de la Amazonía podría, en efecto, ser convertido en una sucesión de lagos artificiales, como ya es el caso con varios ríos brasileños. El nuevo Ministerio del Ambiente del Perú debe asumir el problema y exigir los recursos financieros para hacer eso con absoluta independencia.
De otra parte, es difícil entender por qué el gobierno peruano, que actualmente confronta un serio conflicto social en la Amazonía, precisamente por falta de información y discusión de sus acciones, reincide una vez más, adoptando el mismo comportamiento para las hidroeléctricas proyectadas.
La única forma de legitimar este programa es divulgándolo y discutiéndolo seriamente en los niveles nacional, regional y local y en las instancias políticas, académicas y populares. Esperemos que no se repita la triste experiencia de la carretera Interoceánica, que va a ser parcialmente destruida por la represa del Inambari, que fue decidida con estudios socio-ambientales mal hechos e inútiles, pues ya estaba financiada y en plena construcción cuando estos fueron terminados.
Fuente: Servindi
Nueva York. (EFECOM).-El barril de crudo de Texas se encareció hoy más de dos dólares y finalizó a un precio récord de 126,29 dólares en Nueva York, coincidiendo con un debilitamiento del dólar y una mayor inquietud por la relación entre oferta y demanda a nivel mundial.
Al finalizar la sesión regular en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos de Petróleo Intermedio de Texas (WTI) para entrega en junio sumaron 2,17 dólares al precio anterior después de haberse elevado a un máximo histórico de 127,82 dólares.
El fuerte incremento en el valor del crudo fue en paralelo a la notable subida que registraban los contratos de gasolina y de gasóleo en el mercado mayorista, lo que incide en los precios que se pagan en la venta al público por esos y otros combustibles.
Los contratos de gasóleo para entrega en junio finalizaron a un precio récord de 3,7028 dólares el galón (3,78 litros), unos 8 centavos más que el día anterior.
Los contratos de gasolina para ese mismo mes terminaron a 3,2235 dólares/galón, también el precio más elevado hasta ahora, después de añadir 6 centavos. Sin embargo, el gas natural para junio redujo en 30 centavos su valor anterior finalizó a 11,09 dólares por mil pies cúbicos.
El precio del petróleo WTI varió hoy la tendencia bajista que mostró en las dos últimas sesiones, en una jornada en la que el retroceso de la divisa estadounidense ante el euro y otras monedas animó la inversión en materias primas que se negocian en dólares.
El encarecimiento del crudo ocurría también después de que el banco de inversiones Goldman Sachs difundiera hoy nuevas previsiones sobre el precio que podría alcanzar el barril de crudo de Texas en la segunda mitad del año, que ahora sitúa en 141 dólares, desde los 107 dólares que estimó con anterioridad.
Esa misma entidad señaló a comienzos de mes que el precio de ese tipo de crudo podría situarse entre 150 y 200 dólares/barril en un plazo de entre seis meses y dos años, debido a una ajustada oferta frente al nivel de demanda.
La perspectiva de que la devastación causada por el terremoto en China podría elevar las importaciones a ese país, para compensar problemas en los suministros de energía, es otro asunto que sigue de cerca el mercado y que podría tensar aún más la relación entre oferta y demanda a nivel mundial.
La fuerte tendencia alcista en el precio del crudo sigue presionando en la misma dirección al valor de la gasolina y del diesel en la venta al público en EEUU.
El galón de gasolina regular se vendía hoy a un precio medio histórico de 3,78 dólares a nivel nacional, un 21,5 por ciento más caro que hace un año, según los datos que difunde a diario la asociación automovilista AAA, la mayor en Estados Unidos. El galón de diesel tenía un coste medio de 4,48 dólares, lo que supone un aumento del 54,5 por ciento respecto de hace un año.
La fuerte subida del precio de los combustibles, entre otros factores, hace prever a esa asociación que se reducirán casi un 1 por ciento los desplazamientos durante la conmemoración del Día de los Caídos (Memorial Day), el lunes día 26, respecto del año anterior.
El encarecimiento de la energía, con el consiguiente perjuicio para el presupuesto individual y familiar, sigue haciendo mella en la percepción que tienen los consumidores de EEUU sobre las condiciones actuales y a medio plazo de la economía.
El índice de confianza se sitúa este mes en 59,5 puntos, el nivel más bajo desde 1980, comparado con los 62,6 puntos de abril, según cálculos de la Universidad de Michigan.
El Departamento de Energía de EEUU anunció hoy la suspensión de compras de crudo destinadas a la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), después de que el Congreso aprobara esta semana un proyecto de ley para forzar al Gobierno federal a detener esas adquisiciones a la vista del encarecimiento de la gasolina.
Ese departamento explicó que no firmará contratos para el envío a la SPR, desde julio a diciembre, de 13 millones de barriles de crudo.
